Nuevos esquemas de contribución para el desarrollo de redes: un futuro digital inclusivo en América Latina

Maryleana Méndez y Luis Mauricio Torres Alcocer
Secretaria General de ASIET y Coordinador del cet.la, respectivamente
Este artículo se ha publicado originalmente en Revista Telecomunicaciones de América Latina. Descárgala gratis aquí

Nuevos esquemas de contribución para el desarrollo de redes: un futuro digital inclusivo en América Latina

La industria de las telecomunicaciones ha recorrido un largo camino desde la introducción y masificación del internet en la década de los noventa, hasta las olas disruptivas de las tecnologías actuales. Las redes de conectividad se han adaptado a las necesidades de un mercado creciente y cambiante, así como a los nuevos requerimientos de la industria y de los usuarios. El ecosistema digital ha transitado desde un entorno donde las redes debían acomodar un volumen todavía incipiente de intercambio de datos, hasta uno altamente intensivo en tráfico por una gran diversidad de contenidos y servicios en plataformas digitales, redes sociales, comercio electrónico, aplicaciones de audio y video. En el contexto actual, la demanda de tráfico crece de manera exponencial, y el mismo se vuelve más concentrado.

En sus inicios, el internet para los usuarios finales parecía limitarse al envío y recepción de correos electrónicos, así como las visitas a sitios web con contenidos mayoritariamente de texto e imágenes estáticas. Por ejemplo, en el año 2000 el tráfico total global de internet en redes fijas era de poco menos de 1 exabyte (EB) al año, mientras que hacia 2014 la cifra llegó a 504 EB[1]. De hecho, ya en 2014 un usuario promedio generó más tráfico en internet que todo el tráfico mundial registrado en 1984[2]. Asimismo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) estima que el tráfico de banda ancha móvil a nivel mundial alcanzó en 2022 los 913 EB, mientras que en banda ancha fija llegó a 4.378 EB[3].

Es difícil pensar en otra industria que haya experimentado un crecimiento exponencial en la demanda por uso de su infraestructura en estas magnitudes. El crecimiento del tráfico generó durante años la necesidad de un esfuerzo inversor fundamental para dar continuidad a la conectividad de los usuarios. Tan solo entre 2019 y 2023, el crecimiento promedio fue del 30% anual[4]. Se espera que hacia 2028 el volumen de datos móviles se multiplique por 44 y que el tráfico continúe aumentando en este periodo a nivel global a una tasa interanual del 27%, siendo que el 85% del tráfico provendrá de aplicaciones de video y redes sociales[5].

Otras fuentes de crecimiento acelerado del tráfico previstas para los próximos años incluyen la masificación de servicios relacionados con la transmisión de contenido audiovisual en línea, así como aplicaciones de realidad aumentada, realidad virtual, videojuegos y aplicaciones de inteligencia artificial. De igual forma, la digitalización de servicios comerciales o aplicaciones de gobierno electrónico, medios de pago y otros servicios financieros digitales junto con tecnologías encaminadas al uso productivo del sector industrial, agropecuario, salud, turismo, ciberseguridad o destinados a desarrollar ciudades e inmuebles inteligentes, que también necesitarán de un gran volumen de tráfico de datos para su operación.

La expansión de usuarios en los primeros años de la masificación de internet incrementó los ingresos del sector, a niveles suficientes para apalancar inversiones necesarias para ofrecer servicios más rápidos, a más personas y en más lugares. Esos ingresos fueron suficientes para hacer frente al crecimiento del tráfico y sus costos asociados, derivados de un mercado de telecomunicaciones cada vez más accesible para más personas. Hoy el contexto económico para los operadores de telecomunicaciones y sus prospectos financieros no son los mismos.

Los ingresos por usuario han disminuido constantemente desde hace años fruto de la competencia y la mejora de la asequibilidad, mientras que los costos tanto de acceso como recurrentes del espectro radioeléctrico en América Latina son de los más altos del mundo y falta mucho aún por hacer en mejora normativa y armonización de trámites de obtención de permisos y despliegue de infraestructura a nivel local. Todo lo anterior, dibuja un entorno económico y regulatorio que restringe la capacidad de operadores para expandir la conectividad y mantener sus redes para satisfacer la demanda de capacidad, calidad y extensión futura de las redes. En última instancia la sostenibilidad de la inversión en infraestructura digital es un elemento indispensable para dar continuidad de servicio a millones de personas en la región y colocar a América Latina en las necesarias condiciones para la competitividad de su industria digital en el concierto internacional.

Actualmente, este contexto complejo para la continuidad y crecimiento de la inversión en redes -junto con el tráfico concentrado-, impone la necesidad de abrir el debate sobre nuevos esquemas de contribución para el desarrollo de las redes de futuro y no pretender que esto se pueda resolver únicamente vía tarifa a los usuarios finales que consumen datos vía sus paquetes de servicio. Es relevante reconocer que las personas, hogares y empresas no son los únicos tipos de usuarios de las redes. De hecho, las redes de tráfico de internet deben contemplarse como un mercado de dos lados, donde por un flanco tenemos generadores de tráfico por contenidos y servicios digitales y, por el otro, receptores de datos.

Solo 6 grandes compañías generan el 48% del tráfico global de Internet[6], siendo que esta concentración es aún mayor en América Latina donde solo una compañía es responsable de más del 50% del tráfico[7] en redes móviles.

Las autoridades y reguladores deben cambiar su visión sobre el funcionamiento del ecosistema digital. Las grandes plataformas con sus aplicaciones y el auge de los servicios de streaming de audio y video, entre otros, cambiaron el juego en materia de oferta de contenidos, y, claro, la estructura del tráfico en las redes. Cada vez con más intensidad las plataformas se convirtieron en usuarios de gran generación de tráfico que empujan una enorme cantidad de datos,sin ningún tipo de señal de mercado que valorice la oferta finita de ancho de banda, como sucede con cualquier otro insumo para la provisión de servicios. Sin precios que reflejen adecuadamente la escasez de un bien, se generan incentivos a usarlos ineficientemente.

Los modelos de negocio de las ahora llamadas Big Tech, fueron desarrollados y explotados en un contexto donde el costo de distribuir su tráfico en redes financiadas desde los operadores era sostenible. El aumento exponencial del tráfico derivado del crecimiento de las grandes plataformas digitales y otros servicios intensivos en datos han transformado sustancialmente el uso de la red, pero la estructura de recuperación de costos para el mantenimiento de la infraestructura de telecomunicaciones no se ha modificado en la misma dimensión.

Mantener la capacidad actual y futura de las redes para soportar esta creciente demanda es crítica para asegurar la conectividad y experiencia de los usuarios, pero pone en primer plano la urgencia de disponer de recursos suficientes para hacer viable la inversión necesaria, el mantenimiento y la actualización de la infraestructura de red existente.

En estas circunstancias, mantener el actual modelo regulatorio y de contribución al desarrollo de infraestructura limita la posibilidad de inversión, lo cual se traduce en afectaciones más acentuadas sobre aquellos que aún no están conectados y a las familias de menores recursos.

Para materializar los beneficios de la digitalización, la política pública debe promover la inversión en redes y la sostenibilidad financiera del sector a largo plazo, con decisiones que otorguen incentivos necesarios para el financiamiento de la actualización, despliegue y mantenimiento de redes que soporten la demanda futura; al mismo tiempo que se asegura un uso eficiente de la capacidad instalada. Ello mediante la adecuada retribución de los costos asociados a su mantenimiento y extensión. Es el momento de iniciar un proceso de actualización regulatoria que refleje la dinámica actual de los mercados digitales y la corresponsabilidad de los grandes actores del ecosistema digital, inspirado por la necesidad de continuar ofreciendo conectividad a los habitantes de América Latina.

 

[1] https://blogs.cisco.com/sp/the-history-and-future-of-internet-traffic

[2] ídem

[3] https://www.itu.int/itu-d/reports/statistics/2023/10/10/ff23-internet-traffic/

[4] Ídem

[5] Nera Economics Consulting con información de Analysys Mason.

[6] Sandvine (2023) Global Internet Phenomena Report January 2023. Disponible en: https://www.sandvine.com/press-releases/sandvines-2023-global-internet-phenomena-report-shows-24-jump-in-video-traffic-with-netflix-volume-overtaking-youtube

[7] GSMA Intelligence “Generadores de tráfico en redes móviles 2024” CLTD 2024