María Fernanda Bernal Castillo
Directora de Cumplimiento Regulatorio de Telefónica Hispam
Este artículo se ha publicado originalmente en Revista Telecomunicaciones de América Latina. Descárgala gratis aquí

Modernización normativa: Impulsando la competencia, la innovación y el desarrollo en el sector de las telecomunicaciones en Latinoamérica

En el contexto del desarrollo económico en América Latina, la relevancia de las instituciones se destaca como un factor determinante. Diversos elementos, como diferencias geográficas, posesión de recursos naturales y culturales, inciden en el panorama económico de los países. Sin embargo, hay consenso entre economistas, como Daron Acemoğlu y James Robinson, en que las instituciones políticas desempeñan un papel crucial. Es así como la regulación se erige como una de las más importantes, al establecer la normativa con reglas y principios claves para el desarrollo de los mercados. Un marco regulatorio pertinente, flexible y ágil se convierte en una necesidad imperante para impulsar el desarrollo económico en la región.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) conceptualiza la mejora regulatoria como un enfoque sistemático para analizar, revisar y perfeccionar regulaciones existentes y nuevas. Este proceso se erige como una herramienta clave para fomentar el crecimiento económico, la eficiencia, la competencia y la protección de los consumidores. La mejora regulatoria busca superar desafíos mediante la simplificación de trámites, la eliminación de barreras innecesarias y la promoción de la participación ciudadana, buscando implementar procesos transparentes, para fortalecer la confianza social y generar certeza para los actores económicos, fomentando así la inversión y el crecimiento sostenible.

En el sector de las telecomunicaciones, la OCDE recomienda medidas específicas para mejorar la regulación. Estas incluyen la simplificación de procesos regulatorios, la aplicación de herramientas de análisis de impacto normativo, así como valorar si se requiere una intervención regulatoria y el impacto que tendrá, pero también resulta de gran importancia la adaptación constante a la evolución tecnológica y las realidades del mercado.

En la búsqueda de la mejora regulatoria en el sector de las telecomunicaciones, es imperativo avanzar hacia modelos regulatorios modernos y adaptados a la nueva realidad de la industria, abandonando enfoques intervencionistas. Aunque algunos países como México, Colombia, Perú y Ecuador promueven la mejora regulatoria, los reguladores sectoriales deben esforzarse por ajustar sus procesos a las realidades económicas y sociales de cada nación, al mismo tiempo que se reconoce la evolución y tendencias internacionales de la industria.

El Comité Consultivo Permanente de CITEL ha establecido una relatoría sobre mejora regulatoria, promoviendo el intercambio de información y acciones sobre política y regulación en América Latina, con la elaboración de estudios y análisis de implementación de metodologías y procesos para mejorar la calidad de la regulación, con el objetivo de expedir unas recomendaciones que sirvan de guía para los países miembros de la CITEL. Así mismo, otros organismos como CAF y BID se interesan por promover la modernización normativa en los países, con estudios y convenios de colaboración con los reguladores de la Región, en esta línea cobra la mayor importancia sumar esfuerzos para acompañar a las instituciones en la ejecución de buenas prácticas que involucran la modernización normativa y mejorar la calidad regulatoria.

De otra parte, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ofrece estrategias concretas para impulsar la transformación digital, en el documento Perspectivas de la reglamentación digital mundial 2023. Estas incluyen liderazgo dual, superación de silos, consulta pública, planificación anticipada y construcción de capacidades institucionales adaptadas a los desafíos digitales.

Cómo Abordar la Mejora Regulatoria en América Latina
Desde Telefónica, reconocemos la importancia del diálogo público-privado no solo como un medio para la toma de decisiones, sino como una herramienta estratégica para el avance de la calidad regulatoria, resalta entonces la necesidad de una participación activa y comprometida de todos los involucrados. Este enfoque colaborativo no solo fortalece la efectividad de las políticas regulatorias, sino que también contribuye a la construcción de un marco normativo más sólido y adaptativo, capaz de enfrentar los desafíos cambiantes en el ámbito de las telecomunicaciones y la transformación digital.

Al considerar cómo abordar la mejora regulatoria en América Latina, es esencial realizar un desglose de acciones concretas, por ello, siguiendo las líneas de los principales organismos internacionales, destacamos cuatro ejes de acción específicos en los que resulta prioritario avanzar para la mejora de las políticas públicas de telecomunicaciones: eliminación de regulación obsoleta, promover modelos regulatorios innovadores, eliminar asimetrías regulatorias y evolucionar hacia un enfoque de mejora continua en la supervisión regulatoria.

En primer lugar, se propone la eliminación de regulación obsoleta mediante la revisión de un exhaustivo inventario regulatorio. Este proceso permitirá identificar normativas desactualizadas y simplificar el marco legal, para identificar disposiciones en desuso, redundantes u obsoletas, y evaluar la alineación de las regulaciones con los avances tecnológicos y las tendencias globales del sector de telecomunicaciones. La eliminación de cargas vinculadas a regulaciones desactualizadas facilitará un entorno más propicio para la innovación y el crecimiento económico.

En segundo lugar, se aboga por la implementación de modelos regulatorios que fomenten la innovación, como los «sandboxes» o burbujas regulatorias. Estos entornos controlados permiten la experimentación y el desarrollo de nuevas soluciones sin la carga regulatoria tradicional, impulsando así la innovación, la adopción de tecnologías emergentes y la eficiencia en el sector.

En tercer lugar, la eliminación de asimetrías regulatorias entre diferentes servicios y tecnologías se presenta como un imperativo. La igualdad de condiciones promueve la competencia justa y equilibrada y estimula la inversión en áreas clave. El contar con un marco regulatorio balanceado contribuirá al desarrollo equitativo del sector de telecomunicaciones en la región.

Finalmente, en relación con la supervisión regulatoria, se propone una evolución en los modelos de vigilancia y control. Se aboga por un enfoque de mejora continua y regulación responsiva en el que se priorice la adaptabilidad y la colaboración entre las autoridades y los actores del sector, con un marco normativo que incentive el cumplimiento voluntario, fomente la autorregulación por parte de la industria y promueva la cooperación entre reguladores y regulados, pues al establecer una relación más colaborativa se fomenta la construcción de relaciones basadas en la confianza mutua y esto puede traducirse en una mayor cooperación, facilitando la supervisión y el cumplimiento sin recurrir necesariamente a medidas sancionatorias.

Mirando hacia el futuro, la mejora regulatoria en América Latina se vislumbra como un elemento central para el desarrollo sostenible en el sector de las telecomunicaciones y la transformación digital. No solo es una herramienta para resolver problemas específicos, sino un medio para construir un entorno propicio para la inversión, la innovación, la competencia y el crecimiento económico. La adopción de las recomendaciones de organismos internacionales, como la OCDE y la UIT, y la colaboración activa entre actores públicos y privados son esenciales para enfrentar los desafíos actuales y futuros y debe ser una tarea conjunta y continua, guiada por la adaptabilidad y la visión a largo plazo, pues solo a través de esfuerzos coordinados y políticas efectivas se logrará un marco regulatorio que respalde el desarrollo sostenible y la prosperidad en la región.