Hablar de conectividad y tecnologías de la información, es considerar que ambos son el binomio perfecto para que realmente podamos alcanzar una transformación digital en México, en beneficio de todas las y los mexicanos.
La cobertura de conectividad en México, como en otros países de la región Latinoamérica e incluso en el continente, ha sido desplegada mayormente por la demanda de los usuarios, principalmente por aquellos que han adoptado el uso de equipos y servicios móviles de banda ancha.
Si bien la mayor parte del tráfico de Internet viaja a través de servicios fijos, la cantidad de tráfico móvil sigue aumentando año con año significativamente. Por otro lado, los proveedores de servicios de todo el mundo han pedido a sus respectivos reguladores más espectro para lograr la cobertura y la capacidad necesarias para ofrecer servicios de nueva generación.
De acuerdo con el INEGI y su Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de tecnologías de la información del año 2023 por sus siglas “ENFUTIH” arrojó que hay 97.2 millones de personas que usan dispositivos móviles con acceso a internet de banda ancha, eso refleja que más del 80% de los mexicanos tienes acceso a la red.
Por otro lado, el Instituto Federal de Telecomunicaciones reportó que el 78% de los usuarios de telefonía móvil tiene acceso a datos móviles, lo que significa claramente la relevancia del uso de internet para los usuarios en México.
Vale la pena destacar que en México el Estado debe garantizar a los ciudadanos el derecho humano establecido en el artículo 6 de la Carta Magna en el que se debe garantizar el acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet.
Habiendo establecido esto, para alcanzar en México una transformación digital en beneficio de los ciudadanos sin lugar a dudas se requiere de mejor y mayor conectividad de la que actualmente existe; se necesita de una infraestructura de telecomunicaciones no sólo sólida si no accesible para aprovechar las ventajas que nos brindan las tecnologías digitales con propósitos loables y de mayor impacto social para toda la población, garantizando con ellas el debido acceso a la energía eléctrica, el derecho a la salud, acceso al agua limpia y potable, servicios gubernamentales, educación, actividades lúdicas y de socialización, acceso a información, acceso a la justicia, comercio, acceso a la banca, trabajo, etc.
México ha desarrollado más de una decena de iniciativas en las últimas dos décadas en materia de conectividad que no han sido suficientes (y me atrevería a decir “tardías”) para el avance acelerado y evidente que están teniendo las nuevas tecnologías de la información.
Se han tenido distintos proyectos de conectividad para las zonas más remotas y marginadas del país por medio del uso de satélites, uso de fibra óptica, uso de espectro radioeléctrico para fortalecer el acceso y calidad de la infraestructura de conectividad y reducir la brecha digital a la población ubicada en municipios del país, sin que a la fecha se pudiera cumplir con una cobertura universal para todos y todas.
La tecnología satelital es tremendamente prometedora para conectar comunidades desatendidas, grupos vulnerables y con rezago, sin embargo, el promover el uso de fibra óptica y el uso de espectro radioeléctrico puede impulsar mayor conectividad para las y los ciudadanos y acelerar la ruta de conectividad.
En Cisco coincidimos en que la conectividad sea asequible, ubicua, segura, accesible, sostenible y protegida. Cisco considera que una política de conectividad debe centrarse en los usuarios finales y no en promover una tecnología u otra si no incentivar una conectividad eficiente y equitativa e incluso gratuita. Apoyamos la neutralidad tecnológica y el fomentar políticas públicas centradas en las fortalezas de cada tecnología para lograr el máximo beneficio para las y los usuarios.
El Gobierno de México y el próximo ente regulador (Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones) debe tener la responsabilidad de considerar que existe una dependencia mutua en nuestra región (en Norteamérica) como con en el resto de los países de Latinoamérica y explorar las tendencias y los casos de éxito de otros países para en su caso poder replicarlos e incluso mejorarlos. Ejemplo de ello, es que el uso de espectro radioeléctrico no se detiene en las fronteras y todos los países deben coordinar sus políticas para evitar interferencias y beneficiarse de economías de escala. De lo contrario, no lograremos la conectividad universal tan necesaria para nuestro país.
Ahora bien, ¿cuál es entonces la solución a un despliegue de conectividad asequible, adecuado y de calidad para México?
Responder a esta pregunta no deja de ser muy compleja por que los desafíos no son pocos ni simples, si no en realidad son de embrollada solución. Es por ello, que me permitiré esbozar una opinión a este cuestionamiento comenzando por aceptar que, hoy en día, México carece de una infraestructura adecuada para que el estado pueda tutelar el derecho de acceso a internet a sus ciudadanos en los siguientes años y me atrevería a decir para la siguiente década.
Así mismo, hay que admitir que puede mejorarse la adecuada gestión en la asignación y reducir el costo del espectro radioeléctrico (otorgado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público) el cual es el más alto de America Latina (según la GSMA) incluso 60% más alto que la media internacional.
Por otro lado, se requiere analizar programas o modelos de gobernanza nuevos que sean adecuados para llevar a cabo la coinversión pública y/o privada (nacional o extranjera) y/o hacer uso de los diferentes instrumentos de financiamiento de organismos internacionales en donde se encuentren mecanismos nuevos de financiación y vigilancia en concordancia con la nueva visión del Gobierno de México para garantizar la transparencia de los recursos e implementación de los proyectos de despliegue de infraestructura y su mantenimiento evitando monopolios.
Y finalmente una regulación que detone, facilite y fomente el despliegue, la accesibilidad, calidad del servicio, seguridad y cobertura de telecomunicaciones, promoviendo la inversión privada nacional y/o extranjera y que apoye una visión holística de una extraordinaria política de conectividad.
El futuro de la conectividad en México debe habilitar redes para la adopción y uso de la Inteligencia Artificial, del internet de las cosas, del internet de los sentidos, realidad aumentada, del cómputo en la nube, de la robótica, la automatización industrial, comercio electrónico, etc., y con ello poder alcanzar un ecosistema digital maduro y en constante crecimiento y desarrollo sostenible en nuestro país, incluyendo alcanzar eficiencias en los procesos de negocios de las distintas industrias esenciales de nuestro país, el cual no debería verse limitado para poder construir un futuro próspero para todos y todas.