No hay duda de que la inteligencia artificial está cambiando a la sociedad en su conjunto y las transformaciones derivadas de esta tecnología emergente no harán más que acelerarse en los próximos años. Sin embargo, su disrupción en el ecosistema digital y sus potenciales impactos económicos y sociales, solo podrán materializarse si se dispone de una infraestructura de telecomunicaciones capaz de soportar esta nueva etapa en el desarrollo digital global.
Se estima que, en los siguientes tres años, la Inteligencia Artificial (IA a partir de ahora) generará hasta el 10% de la información y datos disponibles en la red y, en los siguientes cinco años, 150 millones de personas serán impactadas positivamente por las capacidades de esta tecnología para el desarrollo de soluciones digitales y big data “móvil” (aproximadamente 3% de la población global).
Los avances en IA y la penetración de herramientas digitales basadas en grandes modelos de lenguaje (LLM: Large Language Models) son una muestra de lo que otras tecnologías habilitantes previas han permitido. La generación y flujos de datos, así como la conectividad y la infraestructura digital han detonado, impulsado y masificado soluciones como el cómputo en la nube, el big data, el internet de las cosas (IoT), Blockchain y, por supuesto, la IA.
Es importante señalar que la evidencia da cuenta de una aceleración de la transformación digital en el mundo, sin embargo, este desarrollo es concentrado y se están abriendo brechas entre regiones. De acuerdo con datos del Banco Mundial, el crecimiento del valor agregado de los servicios de tecnologías de la información ha sido de casi el doble que el de la economía mundial desde inicios del siglo. Sin embargo, este crecimiento se encuentra en solo seis de las principales economías que representan el 70% del valor agregado global de estos servicios. Además, el uso intensivo de aplicaciones por el cambio de hábitos de los usuarios hace que el tráfico de banca ancha móvil per cápita en países ricos sea 20 veces más alto que en países de bajos ingresos, para la banda ancha fija el tráfico es 1700 veces mayor en regiones desarrolladas. Datos de la CEPAL muestran que los países de América Latina y el Caribe se encuentran fuertemente rezagados en cuestión de empresas de IA con solo 284 empresas, mientras que regiones como Asia Pacífico cuentan con casi 1500 y China más de 800.
Ante los avances tecnológicos vertiginosos, no podemos dejar de lado que, en el mediano plazo, uno de los retos más importantes en materia de transformación digital en América Latina, será mantener el ritmo de crecimiento y aprovechamiento tecnológico. Primero, en comparación con países más desarrollados que lideran la disrupción en materia digital y segundo, en función de otras regiones en materia de competitividad, crecimiento económico e inclusión.
Las tecnologías emergentes, al igual que la expansión de las aplicaciones de video, realidad virtual, videojuegos y otras plataformas intensivas en tráfico de datos, requieren de una columna vertebral que habilite una interacción constante entre usuarios, data y algoritmos, que como resultado permita a las industrias revolucionar el tipo de productos y servicios que llevan al mercado. Para alimentar algoritmos y ofrecer acceso a usuarios de estas aplicaciones, es esencial la conectividad y las redes que permitan la transmisión de datos entre sensores, dispositivos, centros de datos y usuarios. Las telecomunicaciones tienen un rol fundamental en este proceso de transición a una sociedad no solo conectada y digital, sino digitalizada.
La infraestructura de telecomunicaciones es el sistema nervioso que mantiene las aplicaciones de IA conectadas y operativas. Las telecomunicaciones proveen la conectividad necesaria para el funcionamiento, entrenamiento, difusión y crecimiento de la IA, así como de muchas otras tecnologías y modelos de negocio digitales. Las aplicaciones de IA dependen del intercambio de datos a gran escala, conectividad de alta velocidad y una infraestructura robusta para funcionar de manera eficaz. Las redes de telecomunicaciones (fibra óptica, infraestructura inalámbrica y sistemas satelitales) desempeñan un papel crucial en la habilitación de la IA al proporcionar el ancho de banda y la baja latencia necesarios para los procesos que requieren un uso intensivo de datos.
El futuro de la IA está vinculado a los avances en la infraestructura de telecomunicaciones. El continuo despliegue de redes 5G, junto con el desarrollo de tecnologías de última generación, mejorará aún más las capacidades de la IA al proporcionar una conectividad más rápida, más confiable y ubicua. A medida que la esta tecnología se integre más profundamente en la vida cotidiana, la industria de las telecomunicaciones deberá evolucionar para satisfacer las crecientes demandas de capacidad, velocidad y cobertura de datos.
Además, las telecomunicaciones representan un eslabón de la cadena de valor digital con implicaciones para la ciberseguridad y la protección de infraestructuras críticas en un mundo digitalizado5. Es por ello que su capacidad para mantener, expandir y asegurar las redes con costos accesibles es imperativa para la competitividad de América Latina frente a la masificación de la inteligencia artificial.
Si no logramos cimentar apropiadamente la transformación digital en la región Latinoamericana, se corre el riesgo de perpetuar el rezago en productividad, empleo digno y reducción de la pobreza. Es urgente la adopción de políticas públicas y la modernización regulatoria que habiliten el desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones adecuada para las tecnologías emergentes. Es menester garantizar la certidumbre jurídica y la sostenibilidad de las inversiones. La ventana de oportunidad sigue abierta pero el cambio se hace cada vez más urgente.
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https://www.weforum.org/stories/2024/01/telecommunications-important-balancing-connectivity-cybersecurity-ai/ https://desarrollodigital.cepal.org/es/digitalizacion-desarrollo
https://www.bancomundial.org/es/news/immersive-story/2024/03/05/global-digitalization-in-10-charts
https://statistics.cepal.org/portal/cepalstat/dashboard.html