Futuro Digital: Desafíos para lograr un ecosistema digital equilibrado en América Latina

María de la Luz Domper
Profesora y Subdirectora del Programa de Libre Competencia de la Facultad de Derecho, Pontificia Universidad Católica de Chile
Este artículo se ha publicado originalmente en Revista Telecomunicaciones de América Latina. Descárgala gratis aquí

Futuro Digital: Desafíos para lograr un ecosistema digital equilibrado en América Latina

Chile, al igual que otros países de América Latina, ha experimentado un aumento del tráfico de datos a través de internet, el cual es originado por nuevas plataformas y ecosistemas digitales, que cada día son más demandados por la población.

Chile fue el primer país latinoamericano en adoptar la tecnología 5G durante el primer semestre del 2022, la que alcanzó a 6,1 millones de conexiones móviles a diciembre 2024. La penetración a esa misma fecha era de 138,1 accesos de internet fijos y móviles 3G+4G+5G por cada 100 habitantes. Las conexiones móviles 4G siguen siendo las más importantes (16,8 millones de conexiones a junio 2024) pero se han reducido desde la llegada de 5G (el 2021 eran casi 21 millones).

En términos de velocidad de acceso a internet, en septiembre 2024 Chile ocupaba el 4° lugar en acceso mediante red fija y el lugar 63 del ranking mediante acceso a través de red móvil¹.

En la actualidad nos enfrentamos como continente a un nuevo desafío: la necesidad de seguir invirtiendo en infraestructura de redes dado que ha crecido sostenidamente el tráfico de datos que se inyecta en las redes de banda ancha móvil y fija, producto del crecimiento de plataformas y nuevos ecosistemas digitales que originan tráfico de datos, al ofrecer productos y servicios demandados por los clientes finales. Es así como más de la mitad de los gigas que se trasladan a través de los celulares se explica por el uso de aplicaciones como Instagram (18%), YouTube (12%), Facebook (11%) y Tik Tok (10%).

El mismo desafío enfrenta Europa. El Informe Draghi (2024) señala que la inversión per cápita en Europa en la industria de telecomunicaciones ha sido menor que en otros países como Estados Unidos porque la economía está más fragmentada, lo cual ha hecho más difícil financiar las nuevas tecnologías. Dicho informe indica que la fragmentación respondería a un análisis negativo de las operaciones de concentración horizontal por parte de la Unión Europea (UE) a diferencia de los análisis previos de estas operaciones en Estados Unidos, donde la autoridad de libre competencia habría sido más permisiva².

Una de las propuestas del Informe Draghi es que se relaje el control de fusiones en la UE (pensando que empresas de mayor tamaño podrán invertir más en infraestructura). También propone que se consideren como remedios o medidas de mitigación el compromiso de inversión en infraestructura³.

Por otra parte, tanto en Chile como a nivel internacional han existido presiones para que la autoridad de libre competencia deje espacio para un número determinado de operadores que “garantice” existirá competencia en dicha industria.

¿Existe un número mágico de operadores en esta industria? La respuesta a esta pregunta es que no. Se requiere que existan operadores capaces de invertir en nueva infraestructura y de competir. Los procesos de consolidación que se han llevado a cabo en Estados Unidos, España, Brasil, entre otros, muestran que al parecer no existe espacio para un cuarto operador con red, dadas las economías de escala existentes.

Sin embargo, al parecer las autoridades de libre competencia en el mundo consideran que mayor concentración es sinónimo de mayores riesgos para la libre competencia y tienden a evitar la concentración en la industria de las telecomunicaciones. A esto se suma que la regulación sectorial en los países más desarrollados ha optado por la existencia de redes neutras que puedan ser compartidas por todos, es decir, por un modelo de desegregación de redes con interoperabilidad. A lo anterior se suma que no existe una visión de más largo plazo que incorpore el crecimiento futuro de la inversión en nueva infraestructura.

Lamentablemente, si solo se opta por una agresiva competencia en precios y se descuida la inversión en capital o nueva infraestructura, ello no es sostenible, tal como lo predice John Sutton (1991 y 2001) y Bruno (2018)[4], dado que se generará competencia en precios en un servicio que es homogéneo y no habrá incentivos a invertir en nueva infraestructura. Si a lo anterior se suma, que la autoridad de libre competencia aboga por tener mayor número de operadores que den los servicios para así disminuir la concentración industrial, ello se contradice con los requerimientos de capital y la existencia de economías de escala.

En los concursos de espectro para 5G llevados a cabo en Chile en el 2021, WOM quien había ingresado al mercado chileno el 2015 con una agresiva estrategia de precios, se adjudicó la licitación de un bloque de 20 MHz en la banda de 700 MHz para 5G. No obstante haberse adjudicado los concursos de espectro, WOM Chile renunció al espectro que se adjudicó en el concurso de 26 GHz y ha visto retrasados sus compromisos de inversión en despliegue de su red 5G. Además, ha tenido problemas financieros y debió reorganizar su estructura de capital.

Lo anterior deja en evidencia, por una parte, que no se debiera forzar asimétricamente la entrada de un nuevo operador a este mercado y, por otra, que no debe olvidarse que la industria de telecomunicaciones es una industria intensiva en capital con retornos crecientes a escala, es decir con economías de escala. Esto requiere de operadores con una mayor escala de producción que estén dispuestos a invertir en infraestructura.

Si las autoridades persisten en una visión negativa de la concentración de estos mercados y en obligar la entrada de nuevos operadores sin velar por nueva inversión en infraestructura, existirán muy pocas empresas con red o con infraestructura que den el servicio de acceso a internet para transporte de datos, o bien, terminaremos con operaciones de concentración de conglomerado, donde las empresas originadoras de contenido querrán asegurarse la propiedad de la infraestructura para poder dar el servicio. Ante esta posibilidad no debiera descartarse el que sean los originadores de tráfico quienes a futuro financien parte de la infraestructura de redes que ellos demandarán.

Por otra parte, hay que estar atentos a los avances técnicos. Hace menos de un mes, Google lanzó una nueva tecnología de conectividad: “Ligthbridge” basada en haces de luz. Esta nueva tecnología desafiará en el futuro a los operadores de infraestructura física, basada en fibra o cables.
Ante dicho escenario, ya no será relevante si hay una mayor concentración entre los operadores tradicionales de telecomunicaciones. Otra será la visión que tendremos que adoptar como país para seguir siendo competitivos en esta industria.

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(1) Fuente: Speed Test Global Index, OOKLA.
(2) Fuente: Draghi part A, p. 27.
(3) Fuente: Draghi part B, p.75.
(4) Fuente: Bruno, Néstor (2018) “Introducción de competencia en los mercados de telecomunicaciones: Teoría y aplicación al caso de EE.UU.” Serie Documentos de Trabajo, No. 645, Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (UCEMA), Buenos Aires. https://ucema.edu.ar/publicaciones/download/documentos/645.pdf