Lizania Pérez
Secretaria Ejecutiva de Comtelca
Este artículo se ha publicado originalmente en Revista Telecomunicaciones de América Latina. Descárgala gratis aquí

Desafíos de política regulatoria para asegurar la sostenibilidad financiera del sector de telecomunicaciones en Centroamérica

Centroamérica es una región que en los últimos años ha tenido avances significativos en la transformación digital. La pandemia fungió como un acelerador de la adopción de las tecnologías de la información y comunicación por parte de muchos usuarios, entidades gubernamentales y privadas.

Muchos negocios se embarcaron en el mundo de la digitalización, entre ellos podemos mencionar los supermercados, restaurantes, farmacias y algunas tiendas de ropa, que iniciaron a ofrecer sus servicios a través de plataformas digitales que le proporcionaban al usuario entregas a domicilio; a su vez, algunos ciudadanos incursionaron al mundo de las tecnologías a través la utilización de la banca en línea y algunas solicitudes de documentación en ciertas entidades gubernamentales.

La sostenibilidad financiera del sector de telecomunicaciones y tecnologías de la información, es de suma importancia para los reguladores, las empresas, los fabricantes y usuarios, en fin para toda la industria; poder seguir gozando de los beneficios de la conectividad, de manera estable, segura y confiable es un factor fundamental para poder seguir desarrollándonos en este mundo cambiante.

Los gobiernos juegan un papel fundamental en ser habilitadores de las nuevas inversiones o nuevos entrantes al mercado de las telecomunicaciones a través de las políticas públicas y regulatorias adecuadas a los nuevos tiempos. Las nuevas inversiones son de suma importancia pues una vez desplegadas nuevas infraestructuras o adoptadas innovadoras tecnologías, los proveedores de servicios públicos de telecomunicaciones pueden ampliar sus mapas de cobertura, ampliando la conectividad en zonas no servidas, como también mejorando la forma en que se ofrecen los servicios de telecomunicaciones y que los mismos cumplan con los estándares de calidad definidos.

Los instrumentos regulatorios actuales, en los países de la región, deben ser revisados y en caso de ser necesario, mejorados y/o actualizados. Una buena forma de hacer una revisión del marco legal y regulatorio de los países es adoptar metodologías de mejora regulatoria y mecanismos para medir el impacto regulatorio en los entes regulados.

La revolución digital no solo afecta al usuario final sino también a las empresas del sector de telecomunicaciones, entre ellas a los proveedores de servicios, los cuales tienen el reto de adoptar nuevas tecnologías para mejorar la forma en que prestan los servicios de telecomunicaciones y a su vez reestructurar sus modelos de negocios y que los servicios prestados le generen un retorno de inversión significativo.

Debemos ver a los gobiernos como aliados, para que las empresas del sector telecomunicaciones puedan tener la apertura de realizar inversiones significativas, dentro de los países de la región, de modo que no solo amplíen sus mapas de conectividad sino que también hagan de sus infraestructuras más resilientes, seguras, confiables e innovadoras.

Sabemos lo costoso que puede resultar el despliegue de infraestructuras de telecomunicaciones y, por tanto, debemos ver formas de incentivar la demanda de los servicios, de modo que le resulte rentable a las empresas, invertir y desplegar equipamiento en zonas no servidas, como también realizar innovaciones en lugares donde ya se cuenta con infraestructuras y se esté prestando servicios telecomunicaciones.

Para incentivar la demanda podemos crear estrategias y entre ellas podemos incluir, la alfabetización tradicional y digital a los pobladores de zonas remotas, con la finalidad de crear las capacidades en ellos para el uso productivo de equipos informáticos con acceso al servicio de internet. A su vez, debemos generar confianza en los usuarios para que se sientan seguros al momento de utilizar las plataformas digitales, al realizar procesos que tradicionalmente realizaban de manera presencial o análoga. Alcanzando estos objetivos podríamos tener más usuarios conectados, logrando así la adopción y el uso productivo de las TICS que tanto deseamos.

En las zonas rurales y no rurales, debemos incentivar a los emprendedores a digitalizar sus negocios de modo que puedan aumentar gozar de los beneficios de la digitalización y tener negocios más lucrativos. En adición, enfocándonos en cómo aumentar la demanda de los servicios públicos de telecomunicaciones, podemos hacer una revisión de los precios de los servicios de telecomunicaciones, sobre todo en la carga impositiva que tienen los mismos.

En algunos países, los servicios de telecomunicaciones están gravados con impuestos de lujo, impuestos que gravan mercancías o servicios que no se consideran esenciales. En la actualidad, el derecho a Internet fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como un derecho humano. Una conexión a Internet es fundamental para garantizar que todos los ciudadanos y ciudadanas gocen de las ventajas económicas y sociales de la revolución digital.

Al hacer valer este nuevo derecho humano, las personas pueden ser agentes de su propio progreso con autosuficiencia. El hecho de garantizar la conectividad, de manera asequible, es transformador.