La transformación digital ha ampliado progresivamente el alcance de la política regulatoria en el sector de las telecomunicaciones. Además de mejorar la calidad de las normas existentes, los enfoques internacionales destacan la importancia de que los reguladores incorporen nuevos instrumentos para responder a tecnologías, modelos de negocio y mercados en constante evolución.
Mejora regulatoria
A nivel global, la mejora regulatoria adquirió un impulso significativo a partir de la recomendación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en 20121, que sistematizó un conjunto de buenas prácticas para mejorar la calidad de la regulación, entre ellas la simplificación normativa y administrativa, la transparencia y participación en el proceso regulatorio, el análisis de impacto regulatorio ex ante y la evaluación ex post basada en evidencia.
Las políticas de mejora regulatoria suelen impulsarse desde el gobierno central y aplicarse de manera transversal a toda la administración pública, como muestran, por ejemplo, las experiencias de Colombia y Perú. En las telecomunicaciones, los reguladores han sido, en muchos casos, pioneros en la adopción de herramientas de mejora regulatoria. Así, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) de Colombia y el Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (OSIPTEL) de Perú implementaron iniciativas piloto desde 2016 y formalizaron estos mecanismos en 2018.
En general, la implementación de la mejora regulatoria se ha llevado a cabo de forma gradual y continua. Por ejemplo, en Perú, luego de dos evaluaciones a OSIPTEL por parte de la OCDE, en 2024, el regulador actualizó sus lineamientos para incluir la obligatoriedad de la consulta temprana y la evaluación ex post, la cual hasta entonces se hacía esporádicamente. En cuanto a la simplificación normativa, desde 2018 OSIPTEL ha mantenido un proceso continuo de revisión y simplificación de su stock normativo, incorporando cada año nuevas medidas en su agenda regulatoria.
Innovación regulatoria
Por otra parte, la innovación regulatoria ha emergido recientemente como un enfoque sistemático de política pública para complementar los mecanismos tradicionales de regulación frente a los desafíos de la economía digital. En este contexto, los principales desafíos regulatorios son cada vez más intersectoriales y transfronterizos. Temas como la protección de datos personales, la ciberseguridad o la gobernanza de las plataformas digitales trascienden el ámbito de un único sector y, en muchos casos, también las fronteras nacionales, lo que exige mayores niveles de coordinación entre autoridades, sectores y jurisdicciones.
En los últimos años, diversos organismos internacionales han desarrollado marcos conceptuales y recomendaciones en esta materia. La OCDE ha promovido enfoques como la regulación ágil y la gobernanza anticipatoria para tecnologías emergentes. Asimismo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ha impulsado el enfoque de regulación colaborativa como marco para responder a los desafíos de la transformación digital. En la misma línea, la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL) ha formulado recomendaciones que promueven la adopción de herramientas y buenas prácticas, como los sandboxes regulatorios, la incorporación de inteligencia artificial en la función regulatoria y el fortalecimiento de la evaluación basada en evidencia, con el fin de modernizar la regulación en las Américas.
Estos enfoques y recomendaciones internacionales destacan la importancia de que los reguladores sean más ágiles y se adapten con mayor rapidez a un entorno tecnológico en constante evolución. Ello supone complementar los mecanismos regulatorios tradicionales con instrumentos regulatorios más flexibles, como lineamientos, acuerdos de cooperación intersectorial, mecanismos de colaboración público-privada, códigos de conducta y herramientas como las pruebas piloto.
Mejora e innovación regulatoria en telecomunicaciones
La mejora y la innovación regulatoria mantienen una relación de retroalimentación. Así, por ejemplo, en telecomunicaciones, las tecnologías digitales permiten supervisar de forma automatizada la calidad del servicio y generar evidencia sobre el desempeño de las redes y el cumplimiento regulatorio. Esta evidencia fortalece la mejora regulatoria al sustentar evaluaciones ex post, análisis de impacto regulatorio y procesos de simplificación normativa.
Tres ejemplos que ilustran distintas manifestaciones de la mejora y/o innovación regulatoria en el sector de las telecomunicaciones (Cullen International)

En conclusión, la mejora y la innovación regulatoria no constituyen enfoques alternativos, sino complementarios. Mientras la primera aporta metodologías para mejorar la calidad de las normas, la segunda incorpora herramientas que permiten responder con mayor flexibilidad a los cambios tecnológicos y del mercado. Su aplicación conjunta puede contribuir al diseño de regulaciones más eficaces, basadas en evidencia y mejor adaptadas al desarrollo del ecosistema digital.