Ciberseguridad: la base para una conectividad confiable en América Latina

Elizabeth Jauregui
Head of Government and Industry Relations for Latam North, Ericsson
Este artículo se ha publicado originalmente en Revista Telecomunicaciones de América Latina. Descárgala gratis aquí

Ciberseguridad: la base para una conectividad confiable en América Latina

En América Latina vivimos una transformación digital acelerada, pero también enfrentamos una ola creciente de ciberataques que, día con día, afectan a miles de personas. Las redes inalámbricas son infraestructura crítica: soportan las comunicaciones para la seguridad pública, la salud, la manufactura, el transporte y el comercio. Cada componente de la conectividad desempeña un papel esencial en la seguridad y la estabilidad. Si uno falla, toda la cadena se ve comprometida. Por eso, la ciberseguridad no es solo una medida preventiva: es el pilar que sostiene la confianza digital.

Las redes enfrentan amenazas de actores sofisticados que buscan reconocimiento, control no autorizado y disrupción del servicio. Actores estatales han usado amenazas persistentes avanzadas (APT) para explotar vulnerabilidades y credenciales inseguras, moviéndose lateralmente y permaneciendo ocultos durante largos periodos. La superficie de ataque se expande con APIs, IA, nube, crecimiento exponencial de dispositivos y aplicaciones, y redes abiertas con software integrado sobre interfaces abiertas.

La visión de Ericsson: seguridad integral
Ericsson ha sido un proveedor de tecnología de telecomunicaciones por más de 140 años, protegiendo la infraestructura crítica hoy y preparándose para un panorama de amenazas en constante evolución. Nuestra postura de seguridad es holística y comienza con nuestra cultura corporativa, añadiendo capas de defensa que respaldan la de nuestros clientes. La seguridad, la privacidad y la resiliencia son preocupaciones permanentes. Nuestra estrategia se basa en pilares clave que abarcan desde la investigación y la estandarización hasta el desarrollo, el despliegue y la operación segura.

Ser un proveedor confiable no se trata solo de entregar tecnología; implica garantizar que cada componente, proceso y operación esté diseñado para resistir amenazas y cumplir con los más altos estándares internacionales. Un proveedor confiable:
• Protege infraestructura crítica: asegurando que redes para salud, seguridad pública y servicios esenciales funcionen sin interrupciones.
• Cumple con regulaciones globales: alineado con marcos como NIST, ISO/IEC 27001 y GSMA NESAS.
• Ofrece transparencia y resiliencia: desde la cadena de suministro hasta la respuesta ante incidentes.
• Invierte en innovación continua: para anticipar amenazas futuras con tecnologías como IA segura y criptografía poscuántica.

¿Por qué es bueno? Porque la confianza es la base de la conectividad. Gobiernos, operadores y usuarios necesitan saber que sus redes están protegidas por un socio que no solo responde a los riesgos actuales, sino que se prepara para los del mañana.

Para avanzar hacia una conectividad segura y confiable, es fundamental adoptar un enfoque integral de ciberseguridad. Esto implica diseñar redes bajo principios Zero Trust, fortalecer la colaboración entre gobiernos, operadores y proveedores, garantizar la seguridad en toda la cadena de suministro e implementar monitoreo continuo y respuesta rápida ante incidentes.

Este enfoque no solo protege la infraestructura crítica, sino que también asegura que la evolución hacia tecnologías como 5G se realice sin comprometer la confianza. Las redes móviles son el sistema nervioso de la conectividad moderna, y con 5G se habilitan servicios esenciales como telemedicina, transporte inteligente y ciudades conectadas. Sin ciberseguridad, estas oportunidades se convierten en riesgos.

Adoptar medidas robustas significa que cada capa —desde el diseño del hardware y software hasta la operación diaria— está preparada para resistir amenazas sofisticadas, incluyendo ataques persistentes y vulnerabilidades en interfaces abiertas. Además, una infraestructura segura favorece la continuidad de los servicios, protege los datos personales y empresariales, y genera confianza en los usuarios, impulsando la innovación y el desarrollo económico.

Conclusión
Pensar en ciberseguridad es mucho más que proteger datos: es asegurar una infraestructura confiable y robusta que sostenga el desarrollo digital de América Latina. Solo con redes seguras podremos garantizar que la conectividad siga siendo un motor de progreso, innovación y confianza para todos.