Mucha gente dice que los datos son el nuevo petróleo; yo incluso diría que “los datos son la moneda del futuro”. Las empresas y organizaciones de todo el mundo se enfrentan a un enigma: a pesar del continuo avance tecnológico que promete una mayor productividad y eficiencia, el crecimiento de la productividad sigue siendo bajo, mientras que las brechas sociales y económicas se están ampliando. Muchas organizaciones están “luchando” por capturar el máximo valor de las nuevas tecnologías, no obstante que la transformación digital ya no es algo opcional sino una necesidad estratégica.
¿Qué diferencia hay entre aquellos que están teniendo éxito, comparados con quienes están invirtiendo, pero no logran ver un retorno? Algunos expertos sugieren que la principal diferencia es un enfoque holístico de la transformación digital que coloca a las personas en el centro¹.
Varias de esas organizaciones comparten un enfoque común: entienden que invertir solo en tecnología no es suficiente, también deben hacerlo en el talento, fomentando las habilidades y capacidades de su fuerza laboral para aprovechar así al máximo estas herramientas. Este doble enfoque en tecnología y desarrollo de talento permite implementar soluciones de vanguardia más rápidamente, mantenerlas y escalarlas de manera efectiva en todas sus operaciones. Las empresas que priorizan el aprendizaje continuo y la mejora de habilidades están mejor equipadas para adaptarse a las nuevas tecnologías e integrarlas perfectamente en sus procesos. Este enfoque también permite a los empleados apropiarse del proceso de transformación en sí, fomentando una cultura de innovación y agilidad.
Las habilidades digitales son clave para la transformación digital y un importante facilitador de la digitalización de cada país. Inculcar las habilidades necesarias se ha convertido en una parte clave de las estrategias nacionales de transformación digital; cualquier país que espere prosperar en el mundo digital debe educar a su gente de una manera que produzca una fuerza laboral capacitada digitalmente.
Desarrollar habilidades digitales es fundamental tanto para el éxito laboral como para participar plenamente en una sociedad digital. Dichas habilidades incluyen competencias genéricas como análisis de datos, colaboración remota utilizando plataformas en línea, búsquedas en línea, la llamada comunicación electrónica (incluido el correo electrónico y la mensajería instantánea), así como el conocimiento de los servicios financieros digitales.
Millones de empleos futuros de la economía digital requerirán habilidades digitales mucho más avanzadas, la capacitación constante no será una opción, sino una necesidad. A medida que dichas habilidades adquieren cada vez más importancia para el empleo, pueden surgir importantes “brechas de talento” entre los trabajadores que dominan las tecnologías de la información y comunicaciones (TIC) y aquellos que carecen de habilidades o familiaridad con las TIC.
Las brechas se ven exacerbadas por las desigualdades sociales, geográficas o económicas y de disponibilidad de servicios para muchas personas, como la falta de conectividad, las limitadas oportunidades de capacitación y las situaciones financieras desiguales. La brecha digital es también una brecha de habilidades. La brecha de usuarios de Internet, conocida como la disparidad entre el número de personas que tienen acceso a Internet y las que lo utilizan², puede explicarse principalmente por la educación y las habilidades.
Un informe de EY realizado en colaboración con Huawei muestra que la brecha de habilidades se entiende como una combinación de desajustes y escasez de habilidades. Un desajuste es un desequilibrio entre la oferta y la demanda de diferentes habilidades, incluso en una fuerza laboral altamente calificada. Por ejemplo, un país podría tener una gran cantidad de trabajadores capacitados en manufactura, pero carecer de los trabajadores necesarios para una economía basada en servicios.
Una de las principales barreras para la adopción de Internet en los países en desarrollo es la falta de capacidad y habilidades de las personas para aprovechar al máximo las plataformas y los recursos en línea. Sin embargo, la brecha de habilidades digitales no se limita a los países en desarrollo. En Europa, por ejemplo, una de cada tres personas en la fuerza laboral carece de habilidades digitales básicas³, según el Índice de Economía y Sociedad Digitales de la Comisión Europea.
La pandemia de COVID-19 impulso la digitalización exponencialmente, pero también ha expuesto graves desafíos para conectar hogares y personas, así como la necesidad de habilidades digitales para participar efectivamente en el mundo en línea. La demanda de mano de obra capacitada digitalmente y la necesidad de una población digitalmente competente han aumentado ante la pandemia.
Para construir una sociedad digital más inclusiva, los gobiernos, el sector privado, el mundo académico y otras partes interesadas, deben actuar con prontitud para dotar a los trabajadores de las habilidades y capacidades digitales necesarias para el mercado laboral en la nueva economía digital.
El mencionado informe de EY proporciona un análisis detallado de las medidas que se pueden tomar para reducir la brecha de habilidades digitales. Entre otros, se sugieren los siguientes pasos inmediatos.
– En primer lugar, las empresas deberían mantener programas para reciclar y mejorar las capacidades de su gente. Si bien las empresas comprenden instintivamente la necesidad de talento calificado, muchas carecen de una estrategia de mejora de habilidades. Sin embargo, es crucial permanecer conscientes de cómo evolucionan las habilidades, así como de qué habilidades están disponibles (o no) en el mercado laboral. La formación en competencias digitales, en particular, puede mejorar la empleabilidad y fomentar el avance profesional de los individuos.
– En segundo lugar, y más específicamente, se debe alentar a las mujeres a elegir carreras en TIC y apoyarlas cuando lo hagan, como lo ha hecho Huawei con diversos programas enfocados en el cierre de la brecha de género. Las mujeres representan una reserva de talentos sin aprovechar a su máximo potencial. Al crear las condiciones adecuadas, la industria puede reducir el desequilibrio de género en el mercado laboral.
Por otro lado, los gobiernos también pueden invertir más en la digitalización de los servicios públicos, la población general necesita un nivel básico de habilidades digitales para poder acceder a dichos servicios, por lo que su adopción generalizada fomenta la mejora de las habilidades de la población general.
El desarrollo del talento es una responsabilidad compartida por todos los países, empresas, la academia y el individuo en sí mismo.
Aún es difícil medir con precisión hasta qué punto la brecha de habilidades digitales afecta la competitividad y el desarrollo de empresas, países y regiones. Pero está claro que tanto el gobierno como la industria privada tienen papeles de liderazgo que desempeñar en la configuración del ecosistema actual y futuro.
Durante los últimos 25 años, Huawei ha promovido el desarrollo del talento digital en América Latina, incluida la formación de profesionales, la promoción de la movilidad del talento, la capacitación continua y la mejora de las habilidades; colaborando con universitarias, asociaciones tecnológicas y otras organizaciones en diversos proyectos de valor social y responsabilidad corporativa. Estos han estado en el centro de nuestras operaciones en la región para contribuir a desarrollar un ecosistema sólido y programas para cultivar talento digital regionalmente, así como con estrecha cooperación con organizaciones multilaterales como la UNESCO para desarrollar herramientas y directrices, para diseñar e implementar habilidades digitales para los docentes, impulsando la digitalización, de cada persona hogar y organización, con miras a un mundo totalmente conectado e inteligente.
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- World Economic Forum
- International Telecommunications Union
- EY Report