Publicado el 13-01-2015

Emprendimiento Digital en América Latina ¿Qué nos falta para el éxito?

 

Artículo de Eduardo Chomali, miembro del área de Estudios y Regulación de AHCIET, publicado en Ahciet Al Día 29. Puedes descargar el newsletter completo aquí o leerlo online

América Latina se perfila como una de las regiones del mundo con mayor potencial para los negocios en Internet. Sus avances en materia de conectividad, su población joven y tecnológica y un rápido crecimiento en el uso de Internet tanto en PC como en dispositivos móviles, convierten sus 600 millones de consumidores en un mercado muy atractivo. 

Las condiciones están dadas y es que las tecnologías de la información y las comunicaciones están generando una revolución en todos los aspectos de la vida personal, laboral y profesional, mejorando nuestra calidad de vida y haciéndose cada vez más necesarias a través de usos y aplicaciones, que ya en algunos casos hasta parecen exceder las necesidades. 

De cara al emprendimiento fenómenos como el teletrabajo, el cloud computing y las cada vez más avanzadas posibilidades de colaboración remota simplifican sustancialmente los requerimientos de tiempo y dinero para dar inicio a una empresa.

Adicionalmente, contamos con el talento y tal como se refleja en el gráfico que sigue, el espíritu emprendedor es más fuerte en Latinoamérica que en otras regiones. 

No es entonces por mera casualidad el dinamismo que ha surgido en el ecosistema regional de emprendedores. Muestra de ello es que la participación de las Startups de América Latina y el Caribe en competencias regionales y mundiales se ha incrementado un 82% durante el último año, una cifra muy superior en relación con el promedio global que fue del 49%. Destacando de nuestra región Chile, Argentina, Brasil y Perú. 

Por otra parte, cifras de las principales redes de emprendimiento señalan que durante los últimos 2 años han surgido más de 500 startups digitales en la región. Sin embargo, no más del 5% se encuentran en condiciones de crecer sostenidamente a partir de la recepción de inversión privada.

 

imagen encuesta

Resulta cierto que es mucho más difícil sostener un proyecto que crearlo, ¿pero que hay detrás de tantos intentos fallidos?. 

1- Hay talento pero falta la innovación. Según un reciente informe del Banco Mundial el perfil de los emprendimientos advierte que en nuestra región la incorporación de innovación a los procesos productivos es escasa, lo que termina por limitar el crecimiento y la sustentabilidad de los proyectos y negocios. 

2- Falta de cultura de emprendimiento en las universidades: Tanto los alumnos como las instituciones ven el proceso formativo como un medio para emplearse en grandes empresas. 

3- El miedo al fracaso. A pesar de que tienen comparativamente mayor espíritu emprendedor, los latinoamericanos se arriesgan menos a innovar. Ello se traduce en emprendimientos menos innovadores, limitándose así sus posibilidades de éxito y sostenibilidad a futuro. 

4- A diferencia de Estados Unidos y Europa América Latina ve más a los Gobiernos que a las empresas como impulsores de la innovación. Esto no debería ser necesariamente negativo, pero los expertos señalan que el apoyo de los Gobiernos se limita en muchos casos únicamente a lo financiero y en otros, los sistemas nacionales de innovación carecen de dinamismo. Dado que en general los desarroladores web y mobile no se caracterizan por tener visión de negocio, resultan muy interesantes iniciativas como La Red Endeavor y Wayra que además de brindar apoyo financiero, acompañan con una red de expertos a los emprendedores durante las distintas fases de planeación e implementación. 

5- Hace falta más colaboración público privada. Esto resulta clave, más teniendo en cuenta lo señalado en el punto anterior. Que los emprendedores establezcan contacto y logren experiencia con compañías privadas regionales, puede marcar una gran diferencia. 

6- Barreras a la creación y expansión de las nuevas empresas. En este sentido las políticas publicas juegan un rol decisivo no sólo para generar incentivos sino también para facilitar la gestación y el desarrollo de las iniciativas emprendedoras. Entre las mejores prácticas destacan marcos legales pro creación, expansión e incluso facilitadores para el cierre de empresas, así como incentivos fiscales y de tributación especial. 

7- Financiamiento. Hay disparidad al respecto en nuestros países. Es necesario asegurar la existencia de esquemas de financiamiento en todas las fases de desarrollo de las nuevas empresas, desde capitales semilla hasta capitales de riesgo que permitan escalar las actividades de las empresas más exitosas. 

8- Atraso en la cultura de consumo de innovación. Que de entrada achica aún más los mercados potenciales. En este sentido, los Gobiernos tienen un rol decisivo, tanto como usuarios como proveedores de servicios basados en las tecnologías de la información y las comunicaciones. 

En definitiva, se trata de generar condiciones que permitan desarrollar el enorme potencial de las TIC para diversificar nuestras economías, contribuyendo al desarrollo del circulo virtuoso que se traduce en un mayor crecimiento económico para nuestros países: Una oferta amplia de contenidos y servicios en un Internet interoperable y sin fronteras, que estimula la demanda de velocidades y capacidades más elevadas y a su vez justifica la cada vez mayor e indispensable inversión en redes.