Publicado el 20-01-2022

El espectro caro cuesta mucho más que dinero

Este artículo de Lucas Gallitto (Director para América Latina, GSMA) fue originalmente publicado en la Revista Telecomunicaciones de América Latina de ASIET. Descárgala completa aquí

La fijación de precios del espectro es una decisión de política pública central para el desarrollo digital de un país. En los inicios de los servicios móviles, cuando estos dispositivos eran privilegio de un pequeño grupo de usuarios, podía resultar lógico abordar la instancia de asignación como una oportunidad de recaudar dinero público. Hoy, consolidado el rol de la tecnología móvil como democratizador del acceso a servicios y derechos fundamentales, el espectro no puede concebirse como un instrumento de recaudación. Es necesario considerarlo una herramienta de inclusión y desarrollo. 

Lejos de ser un número más en las cuentas del Estado y en las de los operadores móviles, los altos costos de este recurso están provocando que millones de personas no puedan acceder a servicios de banda ancha móvil o experimenten una calidad de red reducida. Así lo demuestra un estudio global realizado por la GSMA en 64 países para evaluar el impacto de las políticas de espectro en el mercado móvil. De este análisis se desprenden dos reportes con foco en América Latina.  

En Colombia, por ejemplo, costos hasta 3 veces más altos que la media regional privaron a más de 2 millones de colombianos de acceder a cobertura 4G. El estudio revela que, con precios en la media regional, la cobertura 4G hubiera incrementado de 71% a 76% de la población para fines del 2019. Además, los consumidores podrían beneficiarse de velocidades de descarga aproximadamente un 40% más rápidas. Los altos costos de este recurso causaron un retraso de 2 años en el despliegue de cobertura 4G. 

Ecuador también se vio afectado por el impacto negativo de los precios elevados de espectro. Según el análisis de la GSMA3, producto de esta situación, el país sufrió un retraso de un año en alcanzar una cobertura 4G del 80%, en comparación con el promedio regional. Los consumidores ecuatorianos también hubiesen podido contar con velocidades de descarga 40% más rápidas en 2020, de haber tenido el país precios de espectro en la media regional. Según el estudio, en 2010, el costo anual del recurso representaba el 10% de los ingresos recurrentes de los operadores. En 2019, esa proporción se incrementó al 16%, posicionándolo como el espectro más caro de América Latina, más de 3 veces por encima de la media regional (5%). Los pagos anuales, en particular las tasas administrativas por uso del espectro, representaron alrededor del 60% del costo total anual. 

La evidencia demuestra que el costo de priorizar metas recaudatorias en la gestión del espectro es mucho más que financiero. Al disminuir el capital de inversión de los operadores para expandir la capacidad y la cobertura de las redes, los precios elevados de espectro perjudican a los usuarios. El perjuicio es muy claro si se pone en perspectiva: venimos de atravesar largos períodos de confinamiento por la pandemia: ¿cómo transitamos esos momentos los que tuvimos acceso a banda ancha móvil, y cómo lo hicieron los que no? En los países analizados, el precio del espectro jugó un papel clave en esa falta de acceso. 

Las licitaciones de espectro 5G están en primera plana en varios mercados de la región, pero también están teniendo lugar numerosas renovaciones de licencias de espectro ya asignado. Esta instancia no suele estar en el centro de atención, pero es igual de importante. ¿Qué sucede si esos precios son demasiado elevados? ¿Cuál puede ser el impacto en los servicios? Hoy, con la recesión productiva y económica del COVID-19 ejerciendo presión, es fundamental que los gobiernos conciban al espectro como un recurso para cerrar brechas digitales, antes que brechas fiscales. Los beneficios de contar con mejores servicios móviles y más ciudadanos conectados en el largo plazo superan con creces la entrada de dinero por una recaudación con mirada cortoplacista. 

Según previsiones de ‘La Economía Móvil en América Latina 2021’ de la GSMA, la cantidad de suscriptores móviles únicos en la región alcanzará aproximadamente los 450 millones para finales de 2021, y aumentará a 485 millones para 2025 (un 73% de la población). En 2020, el tráfico de datos por smarphone promedio en América Latina fue de casi 6 GB por mes. Se prevé que ese consumo se multiplique cinco veces hasta alcanzar casi 30 GB mensuales en 2026, un nivel de crecimiento superior al promedio mundial4. La disponibilidad de espectro es un elemento clave para responder a esta demanda. La necesidad no proviene de los operadores, sino de los propios consumidores. En estos tiempos, la región no puede darse el lujo de retrasar la adopción digital. Los precios altos de espectro pueden costarle a América Latina mucho más que una cifra de dinero. 

 

Fuentes:

El impacto de los precios de espectro en los consumidores, GSMA, 2019.
El impacto de los precios del espectro en Ecuador, GSMA, 2021.
El impacto de los precios del espectro en Colombia, GSMA, 2021.