Publicado el 29-07-2020
Análisis | OCDE

Cómo la COVID-19 afectó el tráfico de Internet y qué aprendimos hasta ahora

Este artículo de Verena Weber, Audrey Plonk y Gael Hernández* (OCDE) fue publicado originalmente en la Revista de ASIET: Telecomunicaciones de América Latina. Descarga la Revista completa aquí.

La primera mitad del 2020 se caracterizó por la propagación mundial del nuevo coronavirus (COVID-19). Tras las primeras olas en Asia, distintos países de Europa sufrieron picos y otra ola está actualmente llegando a América Latina. Un punto en común en todas las olas es la creciente importancia de la conectividad, tanto durante la crisis como en las repercusiones para la recuperación económica. Debido a que se impusieron restricciones en la movilidad para contener la propagación de la COVID-19, estar conectados es esencial para trabajar y aprender de manera remota. Este artículo arroja luz sobre los efectos de la emergencia sanitaria en las redes de comunicación y sobre lo que hemos aprendido hasta ahora de las experiencias de distintos países de la OCDE. Además, propone un conjunto de medidas a corto y mediano plazo, junto con buenas prácticas para garantizar la estabilidad y la resiliencia de la red.

El incremento del tráfico durante la COVID-19 y las implicancias para las redes de comunicación y los puntos de intercambio de Internet

Tras el brote de la COVID-19, cada vez más personas trabajan, estudian y socializan desde sus casas. A lo largo de la cadena de valor de Internet, los operadores de comunicaciones, los proveedores de contenido y servicios en la nube, así como también los puntos de intercambio de Internet (IXP), han experimentado hasta un 60% más de tráfico de Internet en comparación con el tráfico previo al brote. En esta situación sin precedentes, la resiliencia y la capacidad de las redes de banda ancha se han vuelto aún más esenciales.

Durante la primera ola en Asia, tanto los operadores móviles como los fijos vieron un incremento en el tráfico de Internet. En Corea, los operadores informaron aumentos de un 13% en el tráfico, llegando a un 45%-60% de su capacidad desplegada. En Japón, NTT Communications informó un aumento de entre el 30% y el 40% en el uso de datos. En Europa se observó una tendencia similar. Mientras que BT informó un aumento del 35% al 60% en el uso de la banda ancha fija durante las horas diurnas de los días laborales en el Reino Unido, Telefónica informó casi un 40% de aumento de ancho de banda en España, con un crecimiento del tráfico móvil del 50% y del 25% en voz y datos, respectivamente. En Italia, Telecom Italia experimentó un aumento del tráfico del 63% y 36% en las redes fijas y móviles, respectivamente. En Francia, Orange informó que su infraestructura internacional ha estado en alta demanda con un 80% del tráfico generado por usuarios en Francia que se dirige a los Estados Unidos, donde se ubica buena parte del entretenimiento y el contenido.

En los Estados Unidos, Verizon comunicó un aumento del 47% en el uso de herramientas de colaboración y un 52% de aumento en el tráfico de redes virtuales privadas. AT&T fue testigo de un aumento de uso de voz móvil y minutos de llamadas por Wi-Fi de hasta 33% y 75% respectivamente, mientras que los minutos de voz de usuario se incrementaron un 64% en líneas fijas: a la inversa de las tendencias previas. AT&T también informó que el tráfico de su red principal aumentó un 23%.

En América Latina, durante la más reciente ola, la emergencia sanitaria por COVID-19 también hizo crecer la demanda de las redes de comunicación. En Colombia, el tráfico de Internet aumentó un 38,6% de febrero a marzo, según se informó respecto de operadores con bases de abonados de más de 50.000 usuarios. En abril, el tráfico se incrementó aún más: un 11,5% en comparación con los niveles de marzo. Según Cloudflare, Argentina y Brasil también experimentaron aumentos en el tráfico entre febrero y finales de abril, entre un 30% y 50%.

La infraestructura subyacente de Internet también se está enfrentando a demandas inéditas. Los IXP informan aumentos netos récord de hasta 60% en el ancho de banda total por país (Gráfico 1) de diciembre de 2019 a marzo de 2020. Los Países Bajos experimentaron un aumento neto de un 5,5% entre septiembre y diciembre de 2019, que puede tomarse como punto de referencia previo a la COVID-19. Entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, el ancho de banda aumentó en un 22,3%, más del cuádruple que el trimestre anterior. Alemania fue testigo de un aumento de entre 11,2% y 16,5%, mientras que Italia, uno de los países más afectados de Europa, se enfrentó a un 39,9% más de ancho de banda entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, partiendo de un crecimiento de tan solo 1,8% en el trimestre anterior. El ancho de banda de Chile aumentó drásticamente de un 10,4% a un 38,3%. Los Estados Unidos, Singapur, Sudáfrica y Brasil informaron tendencias análogas.

Gráfico 1. Ancho de banda de Internet en los puntos de intercambio de Internet, por país

Notas: los datos muestran el promedio de los picos máximos de tráfico en IXP por país en septiembre de 2019, diciembre de 2019 y marzo de 2020, sobre la base de fuentes públicas. Tbps = terabits por segundo.

Fuente: OCDE, en base a datos de Packet Clearing House.

 

Los operadores de banda ancha móvil y fija, así como también los proveedores de contenido, han podido administrar sus redes de manera exitosa para adaptarse a los cambios en las tendencias de uso, responder al aumento generalizado de la demanda y evitar la congestión que afecta el trabajo y el estudio desde casa, a la vez que lograron mantener los servicios esenciales, como la telemedicina y las respuestas a emergencias. Sin embargo, las diferentes redes tienen distintas arquitecturas y tiempos, y pueden operar bajo diferentes limitaciones. Algunas redes pueden ser capaces de incorporar cantidades más sustanciales de capacidad sin usar que otras. En el Reino Unido, por ejemplo, la capacidad de red de BT ha contado con suficiente capacidad sin usar para soportar el pico de la tarde-noche, impulsado por aplicaciones de alta banda ancha como los videojuegos y las transmisiones de fútbol. No obstante, la situación podría ser distinta para ISP más pequeños en zonas rurales con márgenes más finos y ubicados más lejos de los IXP. La planificación y la acción responsable asegurarán que esta crisis no aumente significativamente la probabilidad de un apagón general de Internet. Sin embargo, algunas redes experimentarán, sin lugar a dudas, cierto grado de congestión en los momentos pico.

Medidas a corto y mediano plazo para mantener en funcionamiento las redes durante la emergencia sanitaria por COVID-19

Los últimos meses y las experiencias en la OCDE y demás indican que son cuatro las acciones clave para mantener y apoyar a las redes a fin de que estas puedan afrontar el aumento del tráfico de Internet y las demandas cambiantes.

  1. Mantener el acceso al equipo de red y a las instalaciones de centros de datos, y garantizar la movilidad de ingenieros en comunicación y trabajadores calificados

Los operadores de red deben ser capaces de pedir y recibir nuevo hardware para realizar actualizaciones de red y reemplazar componentes fallados. Si los países cierran las fronteras e implementan restricciones, la escasez o las demoras en las cadenas de suministro mundiales podrían impedir que los operadores de red reparen un apagón o actualicen su capacidad. Los gobiernos deben asegurar la continuidad de los suministros, en especial durante el cierre de fronteras y las restricciones de movilidad. Se deberían fortalecer los esfuerzos para motivar la compartición de recursos críticos.

Particularmente durante los confinamientos, las restricciones de movilidad y acceso plantean un desafío para los operadores y los proveedores de contenido. Los centros de datos, por ejemplo, cumplen una función clave, pero la mayoría de las instalaciones están restringiendo el acceso como respuesta al brote para priorizar el mantenimiento programado por clientes establecidos. Los gobiernos deben asegurar que el personal pueda acceder a sus equipos en condiciones controladas en caso de imperiosa necesidad. Algunos gobiernos han impuesto más restricciones de movilidad que podrían afectar a la fuerza de trabajo disponible para llevar a cabo operaciones críticas en rutas de cables, emplazamientos de células y otras partes de infraestructura crítica, así como también en sitios de clientes. Los gobiernos deben, de manera explícita, clasificar a los trabajadores de ingeniería de la comunicación como trabajadores esenciales y concederles permisos para acceder a los centros de datos y otros sitios críticos para mantener en funcionamiento los servicios.  En la India, se les permite a los trabajadores de los centros de operación crítica de la red viajar durante el confinamiento y, en los Estados Unidos, todos los trabajadores de comunicación fueron clasificados como “esenciales” y se les permite viajar.

  1. Promover interconexiones directas

En algunos países, los grandes operadores de comunicación podrían rehusarse a interconectarse en el país con otras redes, obligando a las pequeñas redes a enviar el tráfico nacional hacia IXP de otros países y traerlo de vuelta, lo que generaría costos mayores y una menor calidad. Dos grandes operadores de Canadá, por ejemplo, se emparejan con cinco y tres IXP respectivamente, todos ubicados en los Estados Unidos, obligando a que el 64% del tráfico nacional canadiense atraviese la frontera estadounidense. Esto aumenta considerablemente los costos y la inestabilidad de la red para los clientes canadienses. En algunos países de América Latina, incluidos México y Colombia, se intercambia una gran cantidad de tráfico fuera de cada país. En general, la falta de interconexión nacional afecta de manera negativa el desempeño general de Internet en un país y, además, hace que aumenten los costos y los riesgos. Se deberían promover e incrementar las interconexiones nacionales entre operadores (por ejemplo, mediante acuerdos de emparejamiento). En Costa Rica, por ejemplo, el proveedor de comunicaciones más importante y operador tradicional, Grupo ICE, se unió al intercambio de Internet local el 30 de marzo para mejorar la experiencia en la red durante la crisis.

  1. Asignar temporalmente espectro no utilizado para evitar la congestión en las redes móviles

La movilidad reducida de las personas y el consumo de aplicaciones de gran ancho de banda (por ejemplo, la transmisión de video) en redes móviles que a veces se usan como sustitutas de la banda ancha fija pueden generar congestión, ya que habrá dispositivos compitiendo por la misma capacidad de celda. Los reguladores y los formuladores de políticas públicas podrían considerar poner a disposición más espectro de manera temporal para que los operadores móviles añadan capacidad a la interfaz de aire. En los Estados Unidos, AT&T, Verizon y T-Mobile obtuvieron la aprobación del regulador, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), para llegar a un acuerdo comercial con el proveedor de TV satelital Dish, a fin de tomar prestado el espectro inalámbrico no utilizado por la empresa y poder así incrementar la capacidad para afrontar la congestión creada por las cuarentenas de COVID-19. Asimismo, la FCC les concedió a los operadores acceso temporal a espectro en la banda de 5,9 gigahercios (GHz) para satisfacer la creciente demanda de banda ancha en zonas rurales y concedió también 60 días de uso del espectro en las bandas AWS-4 y AWS-3. En Irlanda, el regulador ComReg aprobó los planes para liberar espectro radioeléctrico extra en las bandas de 700 megahercios y 2,6 GHz para aumentar la capacidad para la conectividad de datos y telefonía móvil. Perú también decidió asignar espectro adicional durante un periodo máximo de seis meses a los operadores que corren el riesgo de no poder garantizar la continuidad y la calidad del servicio. Se les da prioridad a los servicios de educación y salud en línea. Algunas medidas adicionales para expandir la conectividad móvil consisten en alivianar las cargas administrativas y optimizar los derechos de paso para un despliegue de red más rápido.

  1. Acelerar la transición del cableado de cobre a fibra óptica para hacer frente a la congestión en las redes de tecnología de línea de abonado digital

Mientras que las medidas mencionadas anteriormente se centran en el corto plazo, las medidas a mediano plazo deberían centrarse en aumentar las velocidades de carga necesarias para permitir el trabajo desde casa y servicios más interactivos. Actualmente, en especial los operadores de banda ancha residencial que ofrecen servicios de tecnología de línea de abonado digital (xDSL) podrían verse afectados por la congestión debido a la capacidad inherentemente asimétrica de la tecnología y la sobresuscripción de xDSL. Las redes de xDSL hacen uso de la infraestructura de telefonía que se construyó en primera instancia para servicios de voz analógicos de baja velocidad. La mayoría de los servicios de banda ancha xDSL cuentan con velocidades de descarga moderadas, pero sus velocidades de carga son muy bajas. Si bien la transición del cableado de cobre a fibra óptica implica una planificación a largo plazo, se podría motivar a que, a mediano plazo, los proveedores de banda ancha desplieguen más fibra óptica en sus redes para eliminar de a poco la tecnología xDSL y reemplazarla por tecnologías FTTx. Tales inversiones mejorarían la resiliencia para luchar contra epidemias como la de COVID-19 y prepararse para entornos poscrisis, que probablemente exigirán una mayor conectividad y capacidad de red.

Finalmente, las buenas prácticas a corto y mediano plazo mencionadas anteriormente contribuyen a la mejora de la resiliencia y estabilidad de las redes para mantener el buen funcionamiento de Internet y soportar el aumento en la demanda que resulta de las medidas de respuesta ante la emergencia sanitaria por COVID-19. Esta actual demanda está en alza, y se genera, principalmente, por suscriptores existentes. Los próximos pasos y medidas deberán centrarse en extender la conectividad a zonas que aún no cuentan con el servicio.

*Verena Weber (OECD, Head of the Communication Infrastructures and Services Policy Unit); Audrey Plonk (OECD, Head of the Digital Economy Policy Division at the OECD) and Gael Hernandez (Packet Clearing House, Senior Manager on Interconnection Policy and Regulatory Affairs).