Publicado el 10-03-2019
Amparo Arango
Junta Directiva ISOC República Dominicana

Una mirada a la fiscalidad sobre los celulares desde la perspectiva de las mujeres en la República Dominicana.

Este artículo de opinión fue publicado en el número de marzo de 2019 en la Revista ‘Telecomunicaciones de América Latina’, realizada con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Descarga la revista completa aquí.

“El celular más poderoso es el que está en manos de una mujer pobre”. Melinda Gates

Estrenando el año 2019 la Dirección General de Aduanas de la República Dominicana mediante una circular administrativa aumentó el gravamen a los teléfonos celulares del 3%, establecido en el año 2007 al 20%, medida que entraría en vigor el 28 de enero de este año. Esta alza hubiera multiplicado por 6.7 veces el impuesto actual, con un impacto directo al bolsillo de la población, especialmente de los sectores pobres y de una clase media, que apenas sobrevive con sus ingresos, pero que ya ha incorporado este dispositivo como parte de sus activos para su vida cotidiana, para comunicarse, para trabajar, para buscar información, para hacer transacciones, para estudiar, para teletrabajar, y también para el ocio. Según las últimas estadísticas, el 90.9 de los hogares dominicanos dispone de un celular y el 69.3 de las personas mayores de 5 años tiene uno y el 85.8% lo usa activamente.

La reacción de la población no tardó. Un abanico de organizaciones de sociedad civil, comunidad de internet, partidos políticos, personas de la comunicación social, representantes del sector de las telecomunicaciones, reaccionó sorprendida ante esta medida y su impacto negativo en el principal medio de comunicación y acceso a internet que tienen hombres y mujeres de la República Dominicana. La medida se reversó y se anunció un aumento menor del gravamen al 8%.

Aun así, este aumento significa multiplicar el actual impuesto por 2.7 veces lo que sigue siendo un elevado impuesto que afectará a la población y en particular a las mujeres, quienes tienen en promedio un nivel de ingreso entre un 25 y un 30% menor que el de los hombres, tienen a su cargo el 41% de los hogares dominicanos, principalmente sin pareja, viudas o solteras y provienen de estratos pobres y medios, con una inserción laboral precaria.

Además, la tasa de participación económica de las dominicanas es de un 48.8% frente a un 70.2 para los hombres y la del desempleo el desempleo femenino dobla la de los hombres (14% vs 7% puntos que la de los hombres. Las mujeres son la más pobres dentro de los pobres en el país, así lo demuestra el recién índice de feminidad de pobreza de la CEPAL, señalando que es de 154 mujeres por cada hombre en extrema pobreza y de 140 mujeres por cada 100 hombres en los pobres.

Esta enorme brecha social y económica de las mujeres en República Dominicana contrasta por otro lado con su nivel de actividad y presencia en la red; el 67% de las mujeres usan internet; el 85.8% usan un celular, aunque el nivel de tenencia es mucho menor, sólo el 69% tiene propiedad de este instrumento, son la mitad de los usuarios de las redes sociales, usan internet para buscar información y contenidos sobre salud, educación, para lectura y servicios de gobierno en línea, usos que contribuyen a su empoderamiento y el avance en sus autonomías. Aunque es necesario precisar que también enfrentan otras dimensiones de la brecha digital, que no son materia de este artículo.

Pero lo que se quiere expresar es que ellas, nosotras, las mujeres dominicanas estamos haciendo uso de los celulares no sólo para comunicarnos, también para acceder a información de interés en internet, para hacer negocios, para monitorear y hacer seguimiento a nuestros hijos, para buscar información que nos ayude a ejercer nuestros derechos sexuales y reproductivos, a defender nuestros derechos a través

de las redes, a expresarnos políticamente y la aplicación de medidas como este nuevo arancel, seguramente tendrá un impacto negativo en esa actividad digital de las mujeres en ascenso.

A esto también hay que agregar, el impacto que el encarecimiento de los celulares, tendrá en el acceso de la población y en particular de las mujeres a la diversidad de aplicaciones y servicios que cada día se desarrollan y que definitivamente contribuye a favorecer las autonomías de las mujeres.

Recientemente, como parte los programas de inclusión de República Digital, se lanzó una aplicación móvil #TuPoliciAppRD, basada en el concepto de un botón de pánico para combatir y ayudar a prevenir la violencia de género, que en promedio cobra la vida de al menos 200 mujeres por año. El dispositivo clave para ayudar a salvar vidas, incluyendo la de las mujeres es el celular; y esto sólo por mencionar otras iniciativas más a las que se están apostando para contribuir al logro de los ODS, incluyendo el ODS 5, el cual tiene como una de sus metas “Mejorar el uso de la tecnología instrumental, en particular la tecnología de la información y las comunicaciones, para promover el empoderamiento de las mujeres”, avance que justamente será medido con el indicador de proporción de personas que poseen un teléfono móvil y al empoderamiento de las mujeres como empresarias, y si esto lo correlacionamos con el comercio electrónico a través de móviles (tendencia actual y futura), este impuesto causará más daño

Mantener un gravamen del 8% seguramente va a afectar los compromisos del gobierno dominicano para asegurar la inclusión social, reducir la brecha digital y ampliar las oportunidades para mayor acceso a Internet en la población dominicana, pero en especial para las mujeres dominicanas, pobres y de clase media para seguir conectadas a Internet con un celular, y esto sumado a la alta carga impositiva que tienen las telecomunicaciones en el país.

Esta fiscalidad, definitivamente suena contradictoria justamente con el Compromiso para la Igualdad de Género plasmado en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 y con una República Digital que pretende conectarnos a todos. Esto sería un golpe más a la ya deuda social para con las mujeres en la República Dominicana.