Publicado el 12-03-2019
Gloria Hutt Hesse
Ministra de Transportes y Telecomunicaciones

Tecnología y comunicaciones: el preponderante rol de las mujeres

Esta Columna fue publicada en el número de marzo de 2019 en la Revista ‘Telecomunicaciones de América Latina’, realizada con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Descarga la revista completa aquí.

Por Gloria Hutt Hesse, Ministra de Transportes y Telecomunicaciones de Chile.

Durante los últimos años, el rol de la mujer se ha vuelto cada vez más preponderante en nuestra sociedad. Sin embargo, aún quedan muchos desafíos por delante en materia de igualdad, enfoque y equidad de género. Según el tercer Estudio Impulsa, elaborado por Chile Mujeres, PwC y PULSO, de las 100 compañías con mayores ventas en Chile, 23 no cuentan con gerentas en su primera línea. En tanto, donde hay presencia femenina, el porcentaje no supera el 30%, siendo “telefonía y transporte” el tercer sector con mayor participación, alcanzando un promedio de apenas 15%.

Con estos resultados, surge entonces el planteamiento de cuáles son las medidas que hacen falta para impulsar un papel todavía más activo de las mujeres. En esta línea, fomentar los espacios de diálogo, donde haya intercambio de experiencias e información, además de impulsar constantemente políticas de inclusión concretas en las distintas áreas, sobre todo en aquellas consideradas “técnicas”, me parece un buen camino. En ese sentido, tanto el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones como sus respectivas Subsecretarías han conformado sus propias Comisiones de Género, con representantes de todas las divisiones, programas y coordinaciones.

Con esto, se tiene por objetivo, entre otras cosas, la institucionalización del enfoque de género de manera transversal en la institución; la promoción de medidas que apunten a la desmasculinización del mercado laboral en el rubro de transportes y telecomunicaciones, y la formulación de propuestas con perspectiva de género que impacten en el diseño de infraestructura pública, contemplando elementos que faciliten el acceso de las mujeres.

Asimismo, lo que se busca es establecer un trabajo colaborativo, y dar a conocer los beneficios que reporta el trabajar en la construcción de una organización diversa, inclusiva y equitativa para así, definir una agenda de género en dichas áreas, en las cuales lamentablemente aún se produce una amplia brecha de género.

De acuerdo a una estimación de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de la Información (ACTI) de 2016, en Chile la participación femenina en TIC es de 4,5%, sin embargo, en Estados Unidos esta representa entre el 20% y 25%. Por su parte, según el informe de la OCDE “The Pursuit of Gender Equality” de 2017, el universo de mujeres estudiando carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en el país es de apenas 21 %, el más bajo del organismo de cooperación internacional.

No obstante, dichas cifras están por cambiar. Esto, debido al surgimiento de nuevas tecnologías como lo es el “Big Data” o el “IOT”, que van a propiciar nuevas profesiones y nuevos empleos.

Si bien tanto el sector público como privado y la academia están trabajando en conjunto para fomentar la diversidad de género, como sociedad tenemos que atrevernos a desafiar paradigmas, sobre todo en el mundo laboral. Debemos demostrar a los padres, profesores, niños, amigos y empleadores, que las mujeres no tienen incapacidades y están felices de tomar caminos en industrias que hoy son mayoritariamente masculinas, además de enseñarles a fomentar y aceptar que los desafíos son los mismos independientemente del género. En ese sentido, no nos cortemos, ni cortemos las alas.