Publicado el 04-06-2019
Sebastián Cabello
Experto Independiente en Tecnología y Temas Digitales

Los ocho ejes fundamentales para hacer planes digitales verdaderamente efectivos

La “transformación digital” esta pasando ahora mismo, pasa con nosotros como protagonistas o por sobre nuestras narices, y lo esta cambiando todo. El impacto lo vamos a ver mas al nivel de la vida urbana que en otros aspectos. En algunas ciudades de nuestra América Latina va a hacerse cada vez mas común ver cámaras conectadas con reconocimiento facial, registros de pacientes en la nube, impresoras 3D en escuelas y universidades, o incluso control de trafico inteligente y un seguimiento mas personalizado de los ciudadanos y sus necesidades. También veremos mas sitios web de gobierno donde se ofrezcan acceso a los datos de las transacciones y actividades al público en general, de manera anonimizada o agregada, algo que será muy útil para que empresas locales desarrollen solucionen locales y contenidos, para los nuevos verticales que se estén digitalizando. Solo pensando globalmente pero actuando localmente se podrá desarrollar o adaptar herramientas implementadas en otras partes del mundo a las necesidades y consumos de cada país, ciudad o pueblo, porque hará falta conocer las idiosincrasias y culturas locales para entender la demanda y saber qué hacer.

Las soluciones industriales o de servicios de valor agregado del futuro van a tener que ser cada vez mas a medida, poco servirán ideas “fordistas” que funcionen replicándose del mismo modo en todos lados y buscando simplemente escala. Pero, para poder integrarse a este nuevo contexto, hará falta tener una visión precisa de cómo se van a desarrollar los verticales de la nueva economía, sus cadenas de valor y dónde se van a identificar áreas en las cuales, las empresas locales de nuestra región, podran tener alguna ventaja comparativa relativa de participar, creando valor, puestos de trabajo y dinamizando las economías locales.

El plan es lo primero. Eso viene a nivel nacional, desde lo político, con una visión clara hacia donde queremos ir y cómo vamos a subirnos a este tren en movimiento. El plan requiere liderazgo político y estratégico y luego muchos brazos ejecutores y herramientas regulatorias (incentivos y reglas). También, requiere una enorme planificación para el desarrollo educativo y la generación de capacidades digitales, tanto de los jóvenes como de los trabajadores actuales que es de muy largo plazo y constituye uno de los mayores desafíos hacia adelante. Con liderazgo político y planificación educativa tenemos la base, la condición necesaria pero no suficiente para poder llevar adelante un plan de transformación digital de un país. Ninguno de estos dos elementos son fáciles, pero requerirían muchas paginas mas que este artículo para abordarlos. Prefiero dedicar lo que queda de esta nota para enfocarme en algunos de los problemas del “cómo hacerlo”, que hoy son aspectos claves por los cuales muchos planes se ven bonitos, se presentan con bombos y platillos, y luego no se ejecutan o fallan estrepitosamente.

Ejes clave a tener en cuenta a la hora de armar un plan digital efectivo:

1- ¿Quién manda en la transformación digital? Con frecuencia vemos que lo digital está en todos los planes de cada ministerio, gobierno estadual o ciudad. Esta claro: lo digital es sexy, todoa quieren sacarse la foto en un concurso de startups o hacer un evento con gurús de internet, pero… ¿quién sabe como crear políticas digitales efectivas? Es fundamental que desde el poder político se empodere a un hacedor de políticas para que actúe como rector de todas las iniciativas de las otras áreas o agencias del estado, las supervise y oriente para ayudarlas en sus objetivos porque los nuevos jugadores digitales necesitan de políticas sectoriales e incentivos distintos que los tradicionales. Para que aparezcan nuevas soluciones en la agricultura, salud, transporte, seguridad, hospedaje, industria, es necesario pensar con otra cabeza.

2- Priorizar y evitar iniciativas superpuestas. Mismos ministerios en distintos niveles de gobierno suelen muchas veces buscar lo mismo, como crear programas y asignar fondos para innovación, tendido de fibra, subsidios para ISPs locales, soporte a empresas estatales, etc. Si esto no es coordinado centralmente, con frecuencia vamos a encontrar muchos esfuerzos superpuestos, escasa originalidad en las ideas de qué hacer y proyectos que quedan a mitad de camino y se les acaban los recursos. Solo con ordenar y guiar las distintas iniciativas en cada nivel de gobierno, asignando roles y evitando superposiciones, vamos a tener un mejor uso de los recursos del estado. Es necesario tener una visión y actitud dirigista para cada parte trabaje coordinadamente con un mismo fin.

3- Preciso diagnostico de la oferta y los determinantes de la inversión. Los planes que se trazan suelen tener una visión de acá a 5 o 10 años de donde quiere estar el país en términos de conectividad, velocidad de banda ancha, tendido de redes, etc. Sin embargo, estos planes no suelen ser creíbles y casi nunca se cumplen porque no parten de tener una acabada comprensión de quienes van a invertir y por que habrían de hacerlo. Para eso hace falta tener con un muy preciso diagnóstico del comportamiento de la inversión privada y pública y trabajar sobre sus determinantes. Pretender que se va a invertir a través de forzar la regulación es una fantasía. Si no se trabaja en base

4- Análisis prospectivo de la demanda, robustecer la confianza digital. ¿Qué desean los usuarios y las empresas? Se suele tener una idea de lo que las familias e individuos gastan en servicios digitales, pero ¿qué tanto sabemos de como los utilizan para mejorar su productividad? Suele ser fácil decir que van a requerir progresivamente mas conectividad, velocidad al menor precio posible… pero ¿tenemos una clara idea de qué otros elementos podrían hacer para mejorar la confianza en las transacciones online? Por ejemplo, mejorando estándares y regulaciones de privacidad, ofreciendo menores costos transaccionales para la realización de trámites, pagos digitales y reclamos online vamos a estar ayudando mucho a generar incentivos para la digitalización de procesos, la reducción de costos y la mejora en la productividad.

5- Bajar costos transaccionales. En algunos países, la simple certificación de firma, escrituración, pagos de impuestos, trámites civiles, de aduana y logísticos todavía requieren transacciones en papel, presenciales y son excesivamente costosos para lo que representa la provisión de ese servicio. Lo digital es una gran excusa para bajar esos costos, torcerle el brazo a sectores tradicionales y a viejas prerrogativas profesionales con ventajas y resquicios legales históricos (abogados, contadores, escribanos, despachantes de aduana) cuyas funciones hoy se pueden realizar de manera mas simple, transparente y asistida en el entorno digital. Más empresas y transacciones más ágiles tienen mas impacto en la productividad y el empleo que viejas oligarquías y colegios profesionales. Si el mundo digital mejora la productividad y esta llamado a disrumpir, ¡vamos por ellos!

6- Medios políticos y mecanismos de las reformas. No se puede impulsar reformas transformacionales sin medir costos, sin saber quiénes van a ser ganadores y perdedores, como unir a los primeros o como lidiar y compensar a los segundos, ni escuchar a los sujetos a regular. Por un lado, las reformas propuestas suelen perder su esencia y efectividad cuando pasan del Poder Ejecutivo al Legislativo, y se aprueban (si se aprueban) con soluciones de compromiso político, sumando elementos conexos de otros sectores que le hacen perder su esencia. Sin duda requieren de alta sagacidad y empuje del Ejecutivo. Por otro lado, en lo que hace al “cómo”, no se puede hacer todo con el garrote, hay que claramente tratar de hacerlo primero por las buenas: con la zanahoria. Sin embargo, la vocación regulatoria de los reguladores o hacedores de política pocas veces los hace pensar en como desarrollar incentivos positivos para que los actores jueguen contribuyendo al objetivo social común. Particularmente en lo que hace a nuevas tecnologías y servicios disruptivos, los cuales muchas veces por unos años no sabremos como regularlos, es necesario tener una amplia vocación consultiva y cooperativa y fundamentalmente hacer reglas provisionales y flexibles “a prueba de futuro” que puedan acomodarse a situaciones que todavía no conocemos.

7- Medición y reporte continuo de los progresos. No se puede ser motor de modernización sin ser moderno, sin poder medir ni cuantificar lo que queremos hacer, ni tener una clara idea del impacto cuantitativo que queremos causar. Por esto, es fundamental tener una medición continua y descarnada de cómo va el plan propuesto y cómo vamos en cada uno de los indicadores y objetivos. Solo así podremos hacer un diagnóstico preciso de qué cosas van bien y qué debemos corregir. Sin interacción con la comunidad, ni vocación a entender los problemas no podremos realmente solucionarlos. No conozco sitios web de planes digitales donde haya un reporte trimestral, como si fuese un tablero de control, de la performance e indicadores de logro. También es importante empoderar entes independientes para fiscalizar y auditar la ejecución e intervenir cuando puedan haber conflicto de intereses.

8- ¿Cómo le damos continuidad a las iniciativas? El regulador independiente y los entes de fiscalización son críticos para que un plan de gobierno se transforme en un plan de Estado y trascienda las distintas administraciones políticas. Si el plan fue bien hecho, y las iniciativas y programas tuvieron una vocación autosostenible deberían prosperar y no ser cuestionados. En momentos de alta polarización política y tendencias hacia el populismo, lo digital solo puede ser exitoso si se tiene un plan de largo plazo, que no este sujeto a humores circunstanciales sobre el cual se pueda construir. Sin dudas, nada puede prosperar si el plan no va acompañado de desarrollar instituciones con gestión profesional, pragmática y no politizada, que los puedan hacer perdurables.