Publicado el 14-03-2019
Martha Suárez
Directora General- ANE

Lo esencial es invisible a los ojos

Esta columna de opinión fue publicada en el número de marzo de 2019 en la Revista ‘Telecomunicaciones de América Latina’, realizada con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Descarga la revista completa aquí.

“Dile que sí, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas, porque de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no”. El amor en los tiempos del cólera – Gabriel García Márquez.

La emoción del ascenso profesional puede ser descrita con esta frase, especialmente en el sector TIC en América Latina que tradicionalmente es masculino y en el que generalmente para las mujeres es toda una aventura asumir nuevos retos en cargos directivos, así como combinar una vida profesional con los desafíos de la vida personal y la maternidad.

Esta frase también se puede aplicar al miedo a cambiar paradigmas, a innovar en cualquier aspecto, como por ejemplo en la administración del espectro, que tiende a ser cada vez menos rígida y volverse flexible. En el mundo actual el valor agregado no está en las redes de comunicaciones, sino en los datos, la capacidad de procesarlos de manera inteligente y usar la información que se puede extraer de los mismos. ¡El futuro en el muy corto plazo estará en manos de quiénes digan que sí!

Un artículo de opinión sobre el espectro es realmente retador, especialmente en este número especial sobre Mujeres, Niñas y TIC en el que participan tantas expertas y reconocidas mujeres de la región. En esta reflexión me concentraré en el espectro, ese recurso, ese insumo, que administrado correctamente lleva al desarrollo económico y a mayor equidad a través de las TIC.

La administración clásica de la autopista invisible que se usa para las telecomunicaciones, llamada espectro, se ha venido dando históricamente bajo modelos de comando y control, donde cada carril de la autopista es utilizado de manera independiente y los vehículos no se pueden cambiar de carril según las condiciones del tráfico. Se ha administrado el espectro buscando maximizar el recaudo, se han financiado fondos de acceso universal, lo cual está muy bien porque se propende por incluir a los más vulnerables; pero, con el tiempo, hemos caído en esquemas rígidos y no cuestionamos el modelo mismo en el que estamos inmersos, dependientes de las redes y de grandes inversiones hechas por unas pocas empresas, que si no tienen los incentivos adecuados, simplemente no despliegan en aquellos sitios en los que el modelo económico no se equilibra.

La tendencia humanista que busca por todos los medios la equidad, a través de un verdadero acceso universal a las TIC, así como los avances tecnológicos y el nuevo cambio de paradigma en el que el valor ya no está en quien posee las redes sino en quién posee los datos, obligan a enfoques de administración de espectro más flexibles, como por ejemplo: buscando el beneficio social en vez de la maximización en el recaudo, tomando en cuenta no sólo los beneficios financieros del corto plazo, sino el impacto económico real en la transformación de grupos sociales a través de la conectividad, propendiendo por habilitar cada vez más espectro de uso libre, con menos barreras de acceso para todos los interesados, impulsando las redes comunitarias, habilitando la compartición entre múltiples interesados (que puede ser en frecuencias, en geografía o entre diferentes servicios), con un fin supremo con el que comulgo plenamente: conectar a los no conectados.

Hoy en día, las telecomunicaciones van más allá de las redes y los contenidos y el mundo virtual va llenando más y más espacios. Lograr acceder a los datos como la llave que nos revela ya no tendencias sino estadísticas, ya no aproximaciones sino hechos, como la herramienta de decisión certera para mejorar la vida de las personas, es realmente emocionante y la inteligencia artificial es ya una realidad. Las decisiones basadas en datos transformarán sectores como educación, salud,

turismo y transporte. El ecosistema TIC ha evolucionado, pasó de ser vertical a transversal, influenciando todos los aspectos de nuestras vidas, desde cómo trabajamos, hasta como interactuamos con nuestros seres queridos, hombres y mujeres, habitantes de ciudades o del campo. Es también hora de que la diversidad se refleje en quiénes hacemos parte de esta industria y en quiénes se benefician de la conectividad. El futuro es de quienes digan sí, a la innovación, a los esquemas flexibles de acceso al espectro y especialmente a la equidad de género, no como retórica, sino como una vivencia cotidiana en el sector TIC y a través de las TIC.

“El secreto es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. El Principito. Antoine de Saint-Exupéry.