Publicado el 30-12-2019
Cynthia Giolito
Directora General de Innovar Sustentabilidad

El crecimiento se sostiene al integrar los saberes, las necesidades y las expectativas de todos los actores, con un enfoque claro en el impulso a la educación.

Este artículo fue publicado en el número de noviembre de 2019 en la Revista ‘Telecomunicaciones de América Latina’ (28/11/2019). Descarga la revista completa aquí.

La tecnología es una puerta al desarrollo sostenible de las comunidadesuna herramienta de altísimo impacto social. Salva vidas, conecta, educa, favorece el crecimientopromueve la inclusión social, acerca posibilidades y brinda soluciones innovadoras en el campo económico y social. 

El Sector Privado, y particularmente la Industria TIC, es protagonista del desarrollo económico y social a nivel globalEsta industria tiende puentes para la inclusión personal y laboral; promueve la alfabetización digital de las comunidades más rezagadascontribuye a la trayectoria educativa de niños, jóvenes y adultos, instala una cultura de innovación, propone la creación continua de soluciones para la equidad, la educación, la seguridad, la salud, el cuidado ambientaly así el desarrollo productivo y humano en forma integral.  

En el mundo del trabajola industria TIC tiene frente a  un gran dilema a resolver. En 2020, el 30% de los trabajos en tecnología quedarán sin cubrir. El 50% de las empresas argentinas enfrenta dificultades para contratar expertos en tecnología. A la vez, todas las industrias van en camino de la transformación digital. Alarma la escasez de postulantes y al mismo tiempo e irónicamente, sufrimos un escenario de alto desempleo. ¿Cuál es entonces el desafío para el sector privado y cuál es el aporte de la industria de la tecnología para acortar las brechas de conocimiento y preparación? 

La respuesta está en que, desde este sector, podamos articular y escalar procesos que sistematicen el desarrollo del pensamiento computacional, el aprendizaje de la programación y la robótica, la capacidad de innovación, el talento creativo, la construcción de capacidades creativas e innovadoras, el pensamiento de diseño, las habilidades de cálculo complejo, la comprensión, la colaboración y la comunicación, la empatía, la resiliencia y otras habilidades blandas necesarias. Estas son las habilidades y las competencias que necesitamos formar hoy. 

Existen prácticas destacadas de empresas a nivel global, regional y local, que articulan con los distintos sectores de la comunidad (la academia, la sociedad civil y el Estado) para diseñar y ejecutar una enorme variedad de programas de innovación y de formación educativaque van desde la primera infancia hasta los programas de formación continua para adultos. Las tecnologías en el aula se multiplican coopciones tan diversas como la realidad aumentada, la realidad virtual, la programación, la robótica, más simuladores digitales, campus virtuales, espacios maker, aprendizaje basado en proyectos otros contenidos, dispositivos, formatos y metodologías que agregan valor a esas necesidades que acortan la brecha: la formación técnica, el pensamiento computacional, el aprendizaje digital; una educación que apunta, finalmente, prepare a las personas a armar equipos y a resolver problemas en el mundo del trabajo y en el campo social. Necesitamos una comunidad creativa, curiosa, inquieta, colaborativa y líder de su propia transformación, y es allí donde la industria TIC tiene mucho para aportar. 

A la vez,  debemos construir canales de diálogo entre el sistema educativo y las empresaspara habilitar acuerdos en los que la comunidad empresaria pueda aportar al currículum educativo,  pueda sistematizar y transmitir claramente al sistema educativo qué perfiles laborales son necesarios, y que se puedan formar y lograr a través de la educación. El diálogo y la colaboración abren a una perspectiva más amplia del conocimientolo actualizan y contribuyen a la mejora de la productividad, la competitividadal desarrollo social, cultural y económico de la comunidad.   

Las crisis y las transformaciones globales, la revolución digital, la industria 4.0, las inequidades y los escenarios cambiantes nos demandan una nueva mirada acerca del desarrollo. Para la empresa, sus directivos y colaboradores, los nuevos contextos representan una gran oportunidad pero también una alta exigencia. El mercado actual debe superar sus propias limitaciones para generar condiciones de educación, equidad y progreso. El sector privado necesita de la educación para resolver los desafíos del trabajo actual y futuro. Y en forma recíproca, la comunidad tiene enormes expectativas e inquietudes respecto del sector privado. El crecimiento se sostiene integrando los saberes, las necesidades y las expectativas de todos los actorescon un enfoque claro en el impulso a la educación.