Publicado el 08-08-2019
Adriana Labardini
Especialista en Regulación y Competencia. Forma parte de Contectadas.Mx

CLT 2019: Gran encuentro de nuevas voces, actores, modelos y debates.

Este artículo fue publicado en el número de julio de 2019 en la Revista ‘Telecomunicaciones de América Latina’ (30/07/2019). Descarga la revista completa aquí.

Opinión de Adriana Labardini, Abogada TIC, Especialista en Regulación y Competencia. Forma parte de Contectadas.Mx

La ciudad de Córdoba, Argentina fue la sede de la séptima edición del Congreso Latinoamericano de Telecomunicaciones, que luego de un espectacular eclipse solar total, devolvió la luz a un CLT rico y plural que por varias razones se distinguió y trascenderá:

Ø Las y los jóvenes investigadores que brillaron por sus trabajos y metodología de investigación innovadores y que encontraron eco en el marco del CPR LATAM, en donde pudieron exponer sus hipótesis, evidencias y conclusiones en temas críticos para la región y la juventud latinoamericanas.

Ø El reconocimiento que tanto la UIT, COMTELCA, CAF, ISOC y ONE WEB hicieron a los resultados positivos, el compromiso, la innovación y el potencial de novedosos modelos de conectividad local sea a través de redes comunitarias, pequeños proveedores de Internet inalámbrico (WISP), cooperativas, todos ellos actores rurales importantísimos que además de haber invertido ya en infraestructura inalámbrica de acceso local, están bien posicionados para con las comunidades crear un círculo virtuoso, sostenible cultural y económicamente de desarrollo sustentable local. Esto ha generado apropiación de los proyectos y desarrollo de capacidades técnicas para operar las redes lo cual implica detonar conocimiento y fortalecer su autonomía, tanto como productores, operadores y consumidores de servicios digitales locales.

Ø La participación de 21 destacadas mujeres especialistas de la industria, la academia, las agencias reguladoras, la sociedad civil abocada a conectividad rural, que procuraremos en sucesivas ediciones de CLT vayan aumentando en número y diversidad, hacia un CLT paritario, lo cual requiere del compromiso tanto de los organizadores, como de las industrias, los reguladores y la academia en incorporar y promover más mujeres para que ocupen niveles directivos dentro de sus organizaciones y a darles voz pública a sus especialistas aunque no estén en la suite “C”, en las distintas disciplinas que contribuyen al desarrollo de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Celebro especialmente la incorporación de Conectadas y Chicas TIC como knowledge partners del CLT para acompañarlo en el proceso de impulso de foros, agendas, paneles e iniciativas con perspectiva e igualdad de género.

Ø La visible presencia de Facebook en múltiples paneles como un clarísimo nuevo actor global no solamente como una red social, sino como proveedor de conectividad, tecnológicamente agnóstico, lo cual lo colocaría en algunos casos como un operador de telecomunicaciones o a través de alianzas con operadores globales de redes y la introducción de tecnologías disruptivas como HAPS para proveer backhaul. De ser exitoso su modelo de conectividad rural en las zonas más remotas y marginadas, este actor hegemónico estaría brindando acceso a Internet -o a sus redes sociales- a los hoy desconectados pudiendo así extender su huella tanto en el mercado de publicidad, transacciones y transferencias con su nueva moneda Libra, como en el importante mercado de recolección, análisis y comercialización de datos de las personas hoy no conectadas a las que pretende llegar.

Ø El consenso de todos los participantes, respecto de la necesidad de modernizar la regulación, hacerla flexible, ágil, incluyente, capaz de crear entornos habilitantes no solo en las urbes sino en el medio rural, muy rezagado en Latinoamérica, de modo que no sea la regulación una barrera de entrada a la innovación e inversión de nuevos actores tanto nacionales, globales como locales que se complementan y atienden demandas distintas.

Ø No hay solucione unitalla y por ello es necesario rediseñar la regulación para que ésta no esté pensada solamente para grandes operadores cuyo caso de negocios es nacional o incluso global y responda a la innovación actual, no a esquemas del pasado.

Ø 5G, y su indispensable aliada “AI” para la recolección, análisis y uso y comercialización de big data fue el “flavor of the month” y lo seguirá siendo por varios años al lado de temas que habrá que abordar a fondo como algoritmos y derechos fundamentales, privacidad, datos abiertos, confiabilidad y seguridad de las redes y las aplicaciones y tecnologías disruptivas, todos ellos “insumos esenciales” para la generación de confianza en la adopción de IoT, vehículos autónomos, blockchain, criptomonedas y monedas centralizadas como Libra, Smart cities y Smart industry, temas estos últimos a los que habrá que dedicar más debates, investigación y modelos alternativos en el contexto de redes 5G y su enorme foco en la datificación de la sociedad. En estos temas, no pasó desapercibido, el vehemente “reality check” de don Hugo Miguel, Subsecretario de Planeamiento de Argentina que nos exhortó a no tomar las tecnologías como la panacea que salvará al mundo, y a comprender que se necesitan ecosistemas legales, sociales, económicos, éticos, filosóficos y regulatorios propicios para que 5G sirva al bienestar social, así como la adecuada formación y educación científica más que cursos cortos para hacer robots o para programar.

Ø Quizá con menos consenso, pero con un rico debate que a todos ilustró, fue el relativo a la gestión de espectro y la necesidad de elevar la conciencia de los enormes requerimientos de este recurso público para 5G, que en el mejor escenario cuenta con un caso de negocios en países o o mejor dicho ciudades densamente pobladas del mundo industrializado y para conectar cosas, máquinas e industrias más que personas. El riesgo apuntado fue que 5G puede dejar con poco espectro y pocos recursos públicos y privados a las zonas rurales en las que no habrá demanda ni oferta de 5G por un buen tiempo, como ocurrió incluso con 4G.

Ø La importancia de no bajar la guardia en la asignación de espectro asequible, fondos y políticas que hagan posible zanjar la brecha digital en poblaciones desatendidas o aquellas en donde apenas hay 2G o 3G, quedó patente en los distintos paneles, pues centrar debates, iniciativas y recursos valiosos solamente en 5G puede dejar fuera a otras industrias y peor aún, soslayar el fin último que debe ser el desarrollo sustentable para lograr las metas de 2030, para todos, sin que una nueva generación tecnológica ahonde las desigualdades y carencias o comprometa el futuro de nuevas generaciones. El centro debe estar en las personas, en el bienestar social como suma del bienestar de productores y consumidores y ciudadanos, no en una tecnología y una industria.

Aquí hay una enorme rol y reto de los reguladores y hacedores de política pública para alinear los intereses privados al interés público y no a la inversa.

Hay varios ejemplos que demuestran que ello es posible, pero el más notable y reciente surgió justamente el día de ayer 25 de julio en que OFCOM anunció su nueva política de acceso abierto a tres bandas compartidas de espectro IMT licenciado pero no utilizado, para promover la innovación a nivel local. Así, las bandas a compartir son la 3.8-4.2 GHz; la 1800 MHz y la 2300 MHz para ser usadas por startups, agricultores, parques industriales, granjeros, parques vacacionales, puertos, etc. que podrán contar con su propia red local.

Además, las comunidades rurales del Reino Unido no atendidas por los operadores móviles nacionales, podrán pedir el acceso a espectro licenciado pero inutilizado por los concesionarios en determinadas localidades rurales, lo cual permitirá un uso eficiente del recurso, abatir la brecha digital rural y con la intervención como de OFCOM como administrador, se evitarán interferencias perjudiciales.

Incluso la banda de 26 GHz, identificada como banda 5G, será susceptible de compartición.

Evidentemente, esta política abre muchas posibilidades para abatir la brecha, incentivar un uso eficiente y menos oneroso del espectro, que con las subastas o licitaciones para adjudicar segmentos de bandas a nivel nacional en exclusiva no se pudo alcanzar en zonas no urbanas.

Ø Las políticas de inclusión digital y los Fondos de Servicio Universal nueva generación, deben, ante todo, buscar ser sostenibles, eficaces, medibles, propiciar desarrollo económico local, y destinarse en buena medida a proyectos de conectividad local y comunitaria que involucren actores locales, para que haya una apropiación de los proyectos tanto en lo económico como en lo cultural y social. También deben considerar conectar a los desconectados de las ciudades que son muchos, y por ello no deben privilegiar un solo modelo.

Ø La única nota altisonante que preocupó escuchar fue la propuesta de un operador global dominante en la región, en el sentido de que desaparezcan los FSU, cuando por años fue beneficiaria de ellos y cuando en países como México no ha logrado extender su cobertura rural en la medida que se esperaba. Esa propuesta radical no encontrará eco y menos en la región más desigual del mundo: América Latina. Inversiones privadas, públicas y comunitarias se requieren y requerirán sin duda para conectar al 50% de la población hoy desconectada, prueba de ello es cómo hasta el gobierno de los Estados Unidos ha apoyado la conectividad rural según lo expuso el Comisionado Ajit Pai pues en zonas en que el mercado no ha tenido incentivos para proveer la conectividad rural de alta velocidad que requiere esa potencia, el Estado ha intervenido.

Ø Más allá del acceso quedó patente la necesidad de trabajar ardua y coordinadamente para crear aplicaciones y contenidos relevantes en español y otras lenguas de la región, aumentar las habilidades digitales, contar con programas asertivos e intensivos de gobierno digital que provean más servicios digitales a sus ciudadanos tales como salud, educación, recaudación fiscal, e-gobierno y pagos a través de plataformas y soluciones digitales de modo que los gobiernos sean grandes usuarios de redes, es importante para generar demanda. El robustecimiento del ecosistema para que sea seguro, confiable y resiliente, será indispensable para migrar a una sociedad digital.

Gracias a los organizadores y colaboradores del Congreso Latinoamericano de Telecomunicaciones, al Gobierno de la Argentina, al gobierno cordobés, a ENACOM y a todos los participantes que hicieron de este evento un crisol de nuevas ideas, voces, debates y oportunidades para la región.