Publicado el 19-02-2021
Juan Pablo Bruzzo
CEO de MONI

Fintech como motor de inclusión financiera en América Latina

Este artículo de Juan Pablo Bruzzo, CEO de MONI, fue publicado en la Revista de ASIET: Telecomunicaciones de América Latina[1]. Descarga la Revista completa aquí.

El ecosistema fintech viene creciendo sostenidamente desde hace años a nivel global y la coyuntura provocada por las medidas preventivas de aislamiento y cuarentena frente al coronavirus aceleraron de manera exponencial la adopción de herramientas financieras digitales en todo el mundo al verse restringidas las opciones de pago presenciales.

La postal se repite cada principio de mes. Miles de personas se agolpan en bancos y cajeros automáticos para retirar la totalidad de sus haberes, jubilaciones y asignaciones sociales, para luego manejarse día a día en efectivo el resto del mes. Este comportamiento, además de incómodo e inseguro, conlleva múltiples perjuicios para los individuos y la economía, ya que el dinero sale del circuito formal para alimentar la economía informal. La crisis sanitaria impulsó el uso de billeteras digitales y está comenzando  darse un cambio cultural que llegó para quedarse. Estamos viviendo una oportunidad única para desterrar el uso del “billete”.

¿Pero por qué es tan importante desplazar al dinero en efectivo? Lo que hay que comprender que este círculo vicioso donde el dinero blanco se escapa al circuito informal, perjudica a toda la sociedad. Y lo que está en juego acá, no es el desarrollo de un negocio, sino la inclusión financiera de gran parte de la población. Este es el papel fundamental que vienen a jugar las fintech en países como Argentina y en toda América Latina. Las fintech son las encargadas de facilitar el acceso a distintos servicios financieros a miles de individuos sub-bancarizados y desatendidos por la banca tradicional, permitiendo reducir así las brechas de desigualdad en toda la región.

Hoy, quien tiene un smartphone, por sencillo que sea, tiene acceso a una oferta variada de servicios financieros digitales.

Basados en modelos de atención centrados históricamente en la presencialidad, los bancos no han logrado captar el interés de los sectores de la población sub-bancarizada, dejando un gran vacío que las fintech han sabido capitalizar bajo la premisa que donde hay un teléfono celular está la posibilidad de acceder a servicios financieros digitales.

La inclusión financiera tiene múltiples dimensiones y va más allá de la tenencia de una cuenta bancaria, que posee gran parte de la población. Sin embargo, las personas no son conscientes de los servicios financieros a los que podrían acceder. El uso de billeteras electrónicas como MONI implica un cambio en los hábitos  de consumo de las personas y, gracias a la irrupción del coronavirus, la Argentina y el mundo tienen hoy una oportunidad de transformación que hubiera demorado años en llegar. Y esta revolución viene de la mano de un objeto absolutamente democratizador como lo es el teléfono celular. Hoy, quien tiene un smartphone, por sencillo que sea, tiene acceso a una oferta variada de servicios financieros digitales.

Lo mejor que nos puede pasar como sociedad es se masifiquen las operaciones desde aplicaciones bancarias y billeteras digitales, esto genera beneficios para todas las partes implicadas, desde menores riesgos y practicidad para las personas, así como un impacto fiscal positivo y menor informalidad en la economía para el Estado.

Una industria disruptiva e innovadora como la fintech necesita el acompañamiento de reguladores que comprendan el valor de la innovación, que entiendan que la expansión de industrias como la nuestra depende en gran medida de políticas públicas que promuevan su desarrollo.

Desde las fintech tenemos como reto seguir trabajando arduamente para que en un futuro cercano, todas las operaciones se realicen de manera digital y cualquiera pueda abrir una cuenta bancaria con una selfie, asegurar su casa al instante desde tu celular, pagarle al plomero con una transferencia o pago móvil, o realizar el pago de todos los servicios del hogar escaneando un código QR. También que puedan acceder a una tarjeta de crédito sin más requisitos que solicitarla o poder financiar una compra en el shopping aun sin tener una cuenta bancaria, accediendo a un préstamo personal inmediato y online.

Nuestra industria lleva recorrido un largo camino y tiene aún grandes desafíos por delante. Una industria disruptiva e innovadora como la fintech necesita el acompañamiento de reguladores que comprendan el valor de la innovación, que entiendan que la expansión de industrias como la nuestra depende en gran medida de políticas públicas que promuevan su desarrollo. En este sentido, necesitamos un marco normativo flexible, capaz de evolucionar junto al avance de la tecnología para continuar creciendo.  Si logramos avanzar en este camino, la economía y toda la sociedad tienen mucho por ganar.